La idea había tomado posesión de mi mente de tal manera que el miedo recorría todo mi cuerpo como un escalofrío y traté de cambiar las fantasmales imágenes de mi fantasía por la realidad que me circundaba. ... Al día siguiente anuncié que había pensado un
Frases célebres sobre: ida. [Página 514]
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Pero descubrió que la vida de un viajero incluye muchos pesares entre sus satisfacciones. El espíritu se encuentra siempre en tensión; y justo cuando empieza a aclimatarse, se ve obligado a cambiar aquello que le interesa por nuevas cosas que atraen su at
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De toda la familia humana algunos miembros debían sobrevivir, y su supervivencia iba convertirse en mi misión; cumplirla a costa de mi vida era apenas un pequeño sacrificio.
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Varios sucesos de la misma índole terminaron por avivar la naturaleza fiera de los irlandeses, que atacaron a los invasores. Algunos murieron, pero en su mayor parte escaparon gracias a acciones rápidas y ordenadas.
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El gesto contrariado, la mirada perdida, ponían en su rostro una mezcla de cobardía y temor.
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Yo era bueno y cariñoso; el sufrimiento me ha envilecido. Concededme la felicidad, y volveré a ser virtuoso.
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Pero el pensamiento trajo poder y conocimiento y, ataviada con ellos, la raza del hombre asumió dignidad y autoridad.
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¡Cuán tenaz es la vida y cómo se aferra a uno cuando más se le odia!
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¡Cuánto debilita el sufrimiento la capacidad de sentir!
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Busca serenamente la felicidad y evita la ambición, aunque ésta sea en apariencia tan inofensiva como la que persigue el camino de la ciencia.
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La vida y la muerte me parecen límites ideales.
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Aunque sea sólo un cúmulo de infelicidad, la vida me es querida y la defenderé.
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Tengo sin embargo una gran necesidad que hasta ahora no he podido satisfacer; y que ahora siento como una falla lamentable. No tengo aquí ningún amigo.
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En fin de cuentas, lo que se me proponía era que cambiase mis quimeras, preñadas de infinita grandeza, por realidades que carecían de valor, por lo menos aparentemente.
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Puedes figurarte -me dijo- lo difícil que me ha resultado persuadir a mi padre de que no todo el saber está incluido en el noble arte de la contabilidad.
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¿Quién puede estar seguro de un mínimo de felicidad?
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¿Por qué razón el hombre se vanagloria de poseer una sensibilidad superior a la del bruto? Si nuestros impulsos se limitaran al hambre, la sed y el deseo, seríamos casi libres; pero nos conmueve la más ligera brisa, y tan sólo una palabra o la imagen que
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Una extremidad apoyado sobre la montaña el río celeste.
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El que detesta esta vida debe amar la flor del cardo.
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Resulta tan ridículo decir que la castidad es una virtud como afirmar que lo sería privarse de comer.