No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.
Frases célebres sobre: ida. [Página 585]
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Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio.
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Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero.
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En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.
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La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.
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Dibujar es la sinceridad enmascarada en una pirueta.
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El humor es una cobardía, una manera de huir de la realidad.
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No hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad.
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En primer lugar, señoras y señores, deben olvidar que son cantantes.
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La vida social consiste en destruir lo que le da su aroma.
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Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro.
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Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.
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El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales.
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La vida no es sólo el trabajo, sino el descubrimiento constante de ilusiones y de esperanzas.
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Las tonterías y excentricidades que se toleran a los hombres están en proporción a su posición social.
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Solo un gran soldado amó esa idea la unidad latinoamericana, solo él, habría sido digno de realizarla, y, ese grande hombre, es hoy un muerto: Eloy Alfaro... Sólo él tenía entre sus manos, el fragmento de la espada rota de Bolívar.
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Sólo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la Tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica de la generosidad.
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Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con l
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Quien cambia felicidad por dinero no podrá cambiar dinero por felicidad.
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La incomprensión, más que la imposibilidad de comprender, es la imposibilidad de sentir.