Se puede conocer la veteranía de un soldado por el contenido de la cartuchera. El bisoño lleva cartuchos. El veterano sólo lleva comida.
Frases célebres sobre: ida. [Página 841]
Hay un total de 21848 freses célebres sobre "ida" este sitio web. [Página 841]
-
-
La humanidad se cansa pronto de todo, sobre todo de lo que más disfruta.
-
Me temo que debemos hacer honesto el mundo antes de poder decir honestamente a nuestros hijos que la honestidad es la mejor política
-
El peor pecado contra el prójimo no consiste en odiarle, sino en mirarle con indiferencia. Ésta es la esencia de la humanidad.
-
Las atrocidades no lo son menos si ocurren en laboratorios y se llaman investigación biomédica.
-
Un hombre de mi intensidad espiritual no come cadáveres
-
El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad.
-
Sólo los tontos han creado progresos en el mundo, porque los listos se han adaptado a lo que había sin necesidad de inventar.
-
El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad
-
La justicia estriba en la imparcialidad, y sólo pueden ser imparciales los extraños
-
Dos tragedias hay en la vida: una es no conseguir lo que el corazón desea, la otra es conseguirlo.
-
Sólo los tontos se adaptan a la vida; los inteligentes tratan de adaptar la vida para ellos
-
La gente a la que le va bien en la vida es la gente que va en busca de las circunstancias que quiere, y si no las encuentra, se las hace, se las fabrica
-
Cuando un hombre mata a un tigre lo llama deporte: cuando un tigre mata a un hombre es ferocidad.
-
Una causa bien defendida es una causa justa.
-
Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma mismo os quiero.
-
Más a las veces son mejor oídos el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente.
-
Estoy muriendo, y aun la vida temo; témola con razón, pues tú me dejas; que no hay, sin ti, el vivir para que sea.
-
El hombre es sabio no en proporción de su experiencia, sino de su capacidad para experimentar.
-
Si empezásemos a avergonzarnos de nosotros mismos, no tendríamos tiempo para hacer otra cosa en la vida.