El diablo nada oye más que truenos, crujidos y alboroto: de ahí que puedas con placer, aturdirlo a través de la dulzura.
Frases célebres sobre: ido. [Página 363]
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El espíritu de mi espíritu, la esencia de mi esencia, es que yo me he escogido para mí por morada.
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No importa cuánto dura la vida, ni cuán rápido pasa. Lo trascendente es lo que hacemos con ella
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Los sentidos nos sirven de puentes entre lo incomprensible y lo comprensible.
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Para cada pájaro su nido siempre es hermoso.
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El hombre es capaz de llegar, impávido, al martirio; pero retrocede confuso ante el ridículo.
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La amnistía es un acto por el que el Gobierno perdona, casi siempre, las injusticias que ha cometido.
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¡Oh, todo esto puede ser útil para mostrar que, aunque los viciosos pueden a veces llevar la aflicción a los buenos, su poder es transitorio y su castigo cierto; y que el inocente, aunque oprimido por la injusticia, apoyado por la paciencia, podrá triunfa
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¿Creéis que vuestro corazón está tan endurecido que podréis ver sin emocionaros los sufrimientos a los que me condenaríais?
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Los caminos prohibidos se han cruzado. Llevamos el paraíso como una cadena bendita miramos en él, como en un aljibe insondable, más profundo que los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.
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El amor es un jardín florido; y el matrimonio es el mismo jardín, en el que han nacido ortigas
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Un ser autosuficiente es un ser aburrido.
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Con la medida que midas serás medido.
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El hombre noble debe ser tardo en el hablar y rápido en el obrar.
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Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza que el que empieza a hablar antes que su interlocutor haya concluido.
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Cualquier consumidor inteligente sabe lo que significa una garantía: que, pase lo que pase, no está cubierto.
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El aire de solemnidad que tan fuertemente había caracterizado el conjunto, incluso en los días de su uso, se veía considerablemente aumentado por los bastiones y los muros demolidos a medias y por las tremendas masas de ruinas, diseminadas a su alrededor,
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La extensión y oscuridad de aquellos altos muros despertaron imágenes terroríficas en su mente, y casi esperaba ver a un grupo de bandidos asomando entre los árboles.
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Así que ha sido un fantasma el que ha corrido los cerrojos -dijo Emily tratando de reírse de sus propios temores-, ya que dejé esa puerta abierta anoche y me la he encontrado cerrada esta mañana. Annette empalideció y no dijo una palabra.
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La idea de ir a Italia se le aparecía aún más oscura cuando consideraba la tumultuosa situación de aquel país, conmovido por revueltas civiles, en las que cada pequeño estado estaba en guerra con sus vecinos y todos los castillos en peligro de ser atacado