Yo mismo me transformé en un autogenio. Tenía un bajón con el tango, lo había abandonado por completo y en cambio, era compositor de sinfonías, de oberturas, de conciertos para piano, música de cámara, sonatas. Vomitaba un millón de notas por segundo.
Frases célebres sobre: ill. [Página 91]
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Mientras los totalitarios reprimen toda información y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios
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Pero a la plaza no llegan sino potros desmontados, con la sangre fresca en la silla: la del amo y la del enemigo, mezcladas.
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Somos 45 millones de humoristas involuntarios
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Lo único que deseo es un cuarto en alguna parte, lejos del aire frío de la noche. Con una silla enorme, chocolate y una estufa a leña.
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El sol brilla en todas partes, pero algunos no ven más que sus sombras.
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Es hermosa la pausa entre los vientos que vienen y van y el dulce silencio de las orillas donde el agua rompe y se va.
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Un atardecer, senté a la Belleza sobre mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la insulté.
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Cambia nuestra suerte, acribilla las plagas comenzando por el tiempo.
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Apenas miré su cara. Las rodillas fueron lo que deseé ver.
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Besé sus finos tobillos. Y estalló en risa, tan suave, risa hermosa de cristal.
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Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar
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La especie más barata de orgullo es el orgullo nacional. Pues denota en el que adolece de él la falta de cualidades individuales de las que pudiera estar orgulloso, ya que si no, no se aferraría a lo que comparte con tantos millones.
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La amabilidad es como una almohadilla, que aunque no tenga nada adentro, por lo menos amortigua los golpes de la vida.
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Iba por ahí, con las manos metidas en los bolsillos rotos; hasta tal punto mi gabán se volvía ideal...
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Soy el santo, orando en la terraza, como las bestias pacíficas que pacen hasta el mar de Palestina. Soy el sabio del sillón sombrío. Las ramas y la lluvia se lanzan contra la ventana de la biblioteca.
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Es más fácil recuperar un millón de dólares robados que la honra, si la perdiste.
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América es un gran perro amigable en un pequeño cuarto. Cada vez que mueve la cola, golpea una silla.
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Sigo esperando la estación que te traerá a casa: no sé cuántas veces he plantado la semilla, regado las plantas, contado los capullos.
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Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.