Éramos veintiséis, veintiséis máquinas vivientes encerradas en un sótano, en el que desde la mañana hasta la noche amasábamos harina para hacer rosquillas y panecillos.
Frases célebres sobre: int. [Página 160]
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La más intensa experiencia de la mujer en una sociedad regida por hombres, es la de habitar el silencio
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Que en el mundo hay placeres, bien lo concibo; mas también que a la vuelta lo venden tinto. No es cosa extraña, pues todos nuestros gustos caros se pagan.
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El soberano inteligente organiza la producción de sus súbditos de forma que puedan sostener a su padre y a su madre, a sus hijos y esposas, que en los años buenos puedan comer a su gusto, y en los malos no morir de hambre. Una vez alcanzado esto, los diri
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Precisamos, sobre todo, integrar y transformar un país pequeño que se convirtió en un gigante de la desigualdad
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Un pintor se pierde cuando se encuentra a sí mismo
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Estoy convencido de que la emoción artística se acaba donde el análisis y el pensamiento intervienen.
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El sentido común es el mismo instinto de la verdad.
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El sentido común es el instinto de la verdad.
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El sino de nuestra época está caracterizado por la racionalización y la intelectualización y, sobre todo, por el desencanto del mundo
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Cuando se examinan inteligentemente incluso los más inútiles experimentos, éstos pueden abrir el camino hacia los más sensacionales hallazgos.
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Toda hipótesis fecunda en resultados tiene su origen en alguna afortunada circunstancia que ha permitido realizar la observación siguiendo dos caminos distintos.
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¿Queréis el trabajo? Perfectamente, nosotros lo queremos también, pero lo queremos integral. No buscamos un medio de tener descansos, sino pretendemos hallar en él plena satisfacción. Deseamos el trabajo porque él es nuestra autor realización.
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Un niño no pone en sus deseos ni ideas ni pensamientos; un joven no persigue más que intereses espirituales, los intereses del hombre, en cambio, son materiales, personales y egoístas.
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Lo esencial en nosotros no es lo que somos para el estado, es decir, nuestra cualidad de ciudadano, nuestra ciudadanía, sino que existimos los unos para los otros: cada cual existe por y para otro: vosotros cuidáis mis intereses y, recíprocamente, yo velo
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El crimen mata a la inocencia para conseguir un premio y la inocencia lucha con todas sus fuerzas contra los intentos del crimen
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Dadme dos horas de actividad al día y me pasaré las veintidós restantes soñando.
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La historia es también una secuencia de moral y estética surrealista. El instinto sexual y el sentido de la muerte forman su sustancia
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La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas.
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No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe.