El pensamiento es un pájaro extraño que se alimenta de sus propios yerros.
Frases célebres sobre: jar. [Página 55]
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Prosiga usted indicó el eminente médico, sin dejar de balancear una pierna ni quitarle ojo a aquel hombre que tenía ante su mesa, y el cual deseaba informarse si, desde el punto de vista clínico, existía alguna probabilidad de salvarse de la horca, por
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Las manos que dicen adiós son pájaros que van muriendo lentamente
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Nunca se tiene la libertad de amar o de dejar de amar.
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Si no tuviéramos orgullo no nos quejaríamos del de los demás.
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El artista debe disponer de mucho tiempo, tiempo libre, para no hacer nada, simplemente sentarse y dejar que las ideas sobrevengan.
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Rostros de arcángeles se desploman como guijarros de cristal.
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Al cumplir los setenta años me he impuesto la siguiente regla de vida: No fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto, y no fumar más de un solo tabaco a la vez.
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Una mentira puede viajar por medio mundo mientras la verdad está poniéndose los zapatos.
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Tu oscuridad gesta luces iridiscentes. Lienzos de tiempo caen como harapos. Sobre ruinas nocturnas gira un pájaro ciego, parvada de recuerdos.
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Al cumplir los setenta años me he puesto la siguiente regla de vida: no fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto y no fumar más de un sólo cigarro a la vez.
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Dejar de fumar es fácil, yo he dejado varias veces.
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Dejar de fumar es fácil. Yo ya lo dejé unas cien veces.
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Antes de pensar en la injuria que hemos recibido, hay que dejar pasar cuando menos una noche
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Es horrible verse morir sin dejar hijos.
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Usted no puede esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno de nosotros debe trabajar para su propia mejora
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No me dejaré seducir por mi lengua materna, ni por su promesa de leche. ¡Me es indiferente en qué idioma no he de ser entendida por nadie!
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Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad
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Nos resignamos al momento único y feliz. Preferimos perderlo, dejarlo transcurrir sin siquiera hacer el razonable intento de asirlo. Preferimos perderlo todo, antes que admitir que se trata de la única posibilidad y que esa posibilidad es solo un minuto y
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Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.