Ninguna nación mantiene su palabra. Una nación es un gran gusano ciego.
Frases célebres sobre: labr. [Página 78]
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La palabra creencia es algo difícil para mí. No creo. Tengo que tener una razón para una cierta hipótesis. O bien sé una cosa, y luego, sé que no necesito para creer.
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Los precios o, con otras palabras, las cantidades de bienes que deben aparecer en el intercambio, configuran, en cuanto que son percibidas por nuestros sentidos, el objeto más usual de la observación científica, pero están muy lejos de constituir la esenc
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Disponible, en el sentido económico de la palabra, es aquel bien que alguien tiene capacidad de utilizar para la satisfacción de sus necesidades.
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Había una gran tumba, más señorial que todas las demás, enorme y de nobles proporciones. Sobre ella había escrita una sola palabra: Drácula.
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No hay palabras para expresar lo maravillosa que eres, eres maravillosa para mí.
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Todas esas cosas horribles que he oído no quiero creerlas, lo que quiero es tu palabra. Así que, cariño, por favor no me falles, dime que no es verdad.
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Yo digo que no hay palabras deprimentes, sólo mentes deprimidas
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Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra.
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El dibujo dejará libres las facultades del lado derecho del cerebro, el lado que sirve para dibujar. Al aprender a dibujar, aprenderá usted a ver de un modo diferente; en palabras de Rodin, se convertirá en un confidente de la naturaleza, despertará y pod
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Ni una palabra brotará de mis labios que no sea verdad. Ni una sílaba que no sea necesaria.
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Pocas amistades quedarían en este mundo si uno supiera lo que su amigo dice de él en ausencia suya, aún cuando sus palabras fueran sinceras y desapasionadas.
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Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.
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Lo único que permanece eternamente es el alma humana, el hombre creado por Dios para la eternidad. El fruto que queda, por tanto, es el que hemos sembrado en las almas humanas, el amor, el conocimiento; El gesto capaz de tocar el corazón; La palabra que a
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En nuestro camino de fe hay momentos de luz y de oscuridad. Si quieres caminar siempre en la luz, déjate guiar por la Palabra de Dios
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Como la Virgen María, acojamos y custodiemos en nuestro corazón la Palabra de Jesús, para confesarlo como Señor de nuestra vida.
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Con las palabras gobernamos a los hombres.
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El que es parco en palabras es pródigo en sentido.
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El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
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Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.