Sacrificio es no renunciar a las cosas, sino dar a Dios con alegría lo mejor que tenemos.
Frases célebres sobre: leg. [Página 124]
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Medita con alegría, no medites con seriedad. Cuando entres en la sala de meditación, deja tu seriedad y tus zapatos en la puerta. Haz de la meditación una diversión.
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Al no ser que la meditación te traiga más risa, más alegría, más espontaneidad, evítala. Si no ocurre así, entonces no es para ti.
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Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida, cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.
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La desobediencia, a los ojos de cualquiera que haya leído la historia, es la virtud original del hombre. El progreso ha llegado por la desobediencia, por la desobediencia y la rebelión.
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La religión es el sustituto elegante de la fe.
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Él llegaba siempre tarde por principio, siendo el suyo que la puntualidad es un ladrón del tiempo.
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Cuanto más analizamos a la gente, más se desvanece la razón de todo análisis. Tarde o temprano se llega a esa espantosa cosa universal a la que llamamos naturaleza humana.
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Cualquier hombre puede llegar a ser feliz con una mujer, con tal que no la ame.
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Descubrir con precición lo que no ha sucedido ni va a suceder es el privilegio inapreciable de todo hombre culto y de talento.
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Los hombres llegan a ser viejos, pero nunca llegan a ser buenos.
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El diseño se relaciona con circunstancias, está emparentado al lenguaje. Y el lenguaje mismo vale tanto como su capacidad de reproducir circunstancias. Su eficacia consiste en poder reproducir incluso aquellas circunstancias que antes no había llegado a e
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Pequeña patria mía, dulce tormenta, un litoral de amor elevan mis pupilas y la garganta se me llena de silvestre alegría cuando digo patria, obrero, golondrina.
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La fatalidad de los buenos propósitos es que siempre llegan tarde.
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En cambio el animal puede elegir. El animal vive desprendido del resto del mundo. Ese enjambre de mosquitos, que siguen danzando sobre el camino, aquella ave solitaria que hiende el cielo crepuscular, la zorra que espía un nidotodos estos son pequeños mu
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El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida.
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Con la misma indiferencia que corren las aguas por los ríos y pasa el viento del desierto, así un nuevo día se ha ido de mi existencia. Hay dos días por los cuales mi corazón jamás ha languidecido: ese que no ha llegado aún y ese que ya pasó
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Sólo los superficiales llegan a conocerse a sí mismos.
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Descubrir con precisión lo que no ha sucedido y va a suceder es el privilegio inapreciable de todo hombre culto y de talento.
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Todas las mujeres llegan a ser como sus madres; ésa es su tragedia.