Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres.
Frases célebres sobre: lib. [Página 123]
Hay un total de 4259 freses célebres sobre "lib" este sitio web. [Página 123]
-
-
La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo
-
Lo que siente nunca dura, lo que siente siempre acaba, y puede no volver nunca. Se encarniza entonces sobre el momento, se traga el fuego, y el fuego dulce arde, arde, flamea. Entonces, ella, que sabe que todo va a acabar, coge la mano libre del hombre, y
-
Somos esclavos de las leyes para poder ser libres.
-
Gran descanso es estar libre de culpa
-
Seamos esclavos de las leyes para poder vivir en libertad.
-
Si yerro en mi creencia de que las almas de los hombres son inmortales, yerro alegremente y no deseo verme libre de tan delicioso error.
-
No hay fase en la vida, pública o privada, libre de deberes
-
No considero libre a quien no tiene algunas veces sus ratos de ocio
-
¡Oh, dulce nombre de la libertad!
-
La estabilidad del medio interno es una primera condición para la libertad y la independencia de determinados órganos de la vida en relación con el medio ambiente que les rodea.
-
El odio era un vómito que los libraba del vómito mayor, el vómito del alma.
-
¿Por qué un perro resulta tan libre? Porque él es el misterio vivo que no se indaga.
-
Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
-
Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
-
Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.
-
El ignorante es como el esclavo, incapaz de hacer uso de su libertad que exige no sólo el simple acto de querer sino las inspiraciones de una inteligencia ilustrada.
-
La libertad de prensa, lo mismo que todas las libertades, tendrá sus inconvenientes, tendrá sus peligros; pero con todos ellos es preferible a la tranquila placidez del despotismo, como decía tácito.
-
La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.
-
No soporto ni tiranos ni liberadores, ambos se imponen y ninguno de ellos respeta mis ideas. Los primeros me prohiben pensar de manera distinta y los segundos me obligan a pensar de manera similar.