Voy pisando cadáveres de amantes y viejas tumbas llenas de pasado, cubierto con cabello horripilante del gran sepulcro universal tragado.
Frases célebres sobre: lle. [Página 123]
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Los libros son compañeros dulces para el que sufre, y si no pueden llevarnos a gozar de la vida, al menos nos enseñan a soportarla.
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Para formar un caballero se necesitan varias cosas; ante todo visitar al peluquero.
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Yo no quiero perras, yo quiero guerrilleras, que como Ensslin hagan de la solidaridad su bandera
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Hasta que el día menos pensado, la mujer que nos electriza intensifica tanto sus descargas sexuales, que termina por electrocutarnos en un espasmo, lleno de interrupciones y de cortocircuitos.
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Allí están las ventanas que te dan un pretexto para abrir bien los brazos. Asómate al marítimo bullicio de las calles. ¿No oyes una sirena que llama desde el puerto?
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La camarera me trae, en una bandeja lunar, sus senos semi-desnudos...Unos senos que me llevaría para calentarme los pies cuando me acueste.
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Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.
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He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe
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No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos
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Quizá acabo como Salvador Allende pero siempre hasta la muerte seré revolucionario
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En la primera cita me llevó al Mc Donald's, y le hable mas de anti-imperialismo que Fidel Castro a Maradona
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Las avenidas están llenas de gente, pero suele parecer que están vacías, llenas de multitudes invisibles, llenas de vacío
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Llevo tantos años sangrando que no temo ahogarme, me lanzaste tus manos, por ello te amo pero, ya era tarde...
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No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa
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La memoria es como una red: uno la encuentra llena de peces al sacarla del arroyo, pero a través de ella pasaron cientos de kilómetros de agua sin dejar rastro.
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Sigue llenando este minuto de razones para respirar; no me complazcas, no te niegues no hables por hablar. Yo no te pido que me bajes una estrella azul, sólo te pido que mi espacio llenes con tu luz.
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Me sumo a tu locura callejera, a tu inconformidad con lo ya hecho y siempre igual que tú pondré mi pecho para tomar el rumbo que tú llevas.
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Con guantes de operar, hago un pequeño bolo de lodo suburbano. Lo echo a rodar por esas calles: los que se tapen las narices le habrán encontrado carne de su carne.
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Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.