Un solo crimen convierte en un maldito; millares, en un héroe.
Frases célebres sobre: mal. [Página 108]
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Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que
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Un solo crimen convierte en un maldito.
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La sabiduría de este mundo es la madre y raíz de todos los males
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...las leyes de Solón, por las cuales vedó que no se dijese mal ni de los muertos ni de los ausentes.
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Cualquiera que inventó el cliché de que el dinero es la raíz de todos los males no sabía casi nada sobre la naturaleza del mal y muy poco de los seres humanos.
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Para el viejo, lo nuevo es por lo general malas noticias.
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La solución puede alcanzarse por medio de la adoración de animales, del sacrificio humano o las conquistas militares, por la complacencia en la lujuria, el renunciamiento ascético, el trabajo obsesivo, la creación artística, el amor a Dios y el amor al Ho
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De dos males, elige el menor.
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Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros, porque todo bien y mal reside en la sensación, y la muerte es privación del sentir.
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La necesidad es un mal, pero ninguna necesidad hay de vivir en la necesidad.
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El necio, entre otros males, posee éste: siempre trata de comenzar su vida.
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La necesidad es un mal, no hay necesidad de vivir bajo el imperio de la necesidad.
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La muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos.
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Debemos rehuir la amistad de los malos y la enemistad de los buenos.
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La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza.
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Nada hay en el mundo a que todo animal se halle más sujeto que su propia utilidad
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Nuestro bien y nuestro mal no existen más que en nuestra voluntad
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No tengas sólo piedad de los ciegos y de los tullidos; tenla también de los malvados, que tienen la desdicha de ser inválidos de espíritu
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La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la cosa más fácil, hablar mal de los demás