Es la realización de un sueño demencial, en el que uno manda, nadie piensa, todos caminan siempre en fila, todos obedecen hasta la muerte, todos dicen siempre sí.
Frases célebres sobre: man. [Página 223]
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Con la buena educación es el hombre una criatura mansa y divina; pero sin ella es el más feroz de los animales. La educación y la enseñanza mejoran a los buenos y hacen buenos a los malos.
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No hay hombre que, revestido de un poder absoluto para disponer de todos los asuntos humanos, no sea víctima de la soberbia y la injusticia
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La fraternidad humana y la libertad son los únicos correctivos que hay que oponer a las enfermedades del organismo humano que conducen a lo que se llama crimen.
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Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un provenir mejor. El desorden es el ti
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La juventud se emancipa poco a poco, arroja los prejuicios por la borda, la crítica vuelve. El pensamiento despierta desde luego en algunos; pero insensiblemente el despertar gana la mayoría; dado el impulso, la revolución surge.
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Elige la mejor manera de vivir, la costumbre te la hará agradable
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No se debe abandonar el puesto sin permiso de aquel que manda. El puesto del hombre es la vida
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Todos los hombres se aman a sí mismos.
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Amantes, dementes.
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La guerra es un atentado contra el género humano
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En una mano lleva la piedra, y con la otra muestra el pan.
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Dondequiera que se ama el arte de la medicina se ama también a la humanidad.
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De todas las bestias salvajes, un muchacho es la más difícil de manejar.
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Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.
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Ninguna de las cosas humanas merece una gran ansiedad.
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Las leyes deben tener como objeto el interés del régimen establecido, cualquiera que éste sea y el mantenimiento de su autoridad, y de aquí se desprende, en su concepto, la verdadera definición de la justicia derivada de la naturaleza misma. Platón: Las l
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¡Ninguna cosa humana merece gran ansiedad!
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El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos.
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La fortuna no está hecha para los sillones: para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.