Tengo la lengua marrón y los ojos de serpiente nada puedo recordar el cerebro lo he perdido y sin ganas de fumar me enciendo otro cigarrillo
Frases célebres sobre: mar. [Página 15]
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En esto que se suele llamar artístico, hay dos formas de concebir la vida: el hombre que piensa en la farándula, en la fama, en el brillo, en la creencia de que es un hombre extranormal , y nosotros, que somos del campo, que nos gusta cantar, andar por lo
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Yo soy el maracachimba, el feo de las nenas lindas.
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Marco Polo describe un puente, piedra por piedra.
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Es momento para proclamar nuestra fe en el orden constitucional y declarar paladinamente que hoy un auténtico grito de ¡Viva España! no encierra una verdad distinta que la de ¡Viva la Constitución! y ¡Viva la democracia!
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Hubo una sospecha aquí, entonces, mi mujer enseguida cogió y nos fuimos para Nueva York. Allí me enteré de noticas muy feas, que no era para alarmar tanto. Alarmaban a mis niños, a mi familia y todo esto me afectaba.
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Los buenos siempre vi pasar severos castigos en el mundo, Y para mí lo más sorprendente Los malos vi siempre nadar Por mar de contentamientos.
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Si de pronto se descompusieran todos los televisores del mundo, no habría escalas para medir los maremotos de aburrimiento.
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A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.
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El Acto más importante que realizamos cada día es tomar la decisión de no suicidarnos.
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Vivir es lo contrario de amar
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Amo demasiadas cosas. Debería amar todavía más.
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De cada daño que sufren los que amamos brota un mar de ternura.
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Las utopías fenecidas. ¡Qué tiempos, cuando aún podías cuidarlas y mimarlas!
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Para acabar con la insurrección en Cuba sólo hacen falta tres balas, una para Martí, otra para Maceo y otra para Gómez.
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Hay que dejar atrás las cosas malas, o lo que parecía que era malo y lo que hoy en día estoy convencida de que ha sido una experiencia maravillosa
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Recuerdo, como sabéis por el Catecismo, que el amar a la Patria y rezar por ella es un deber que entra dentro de los deberes que prescribe el cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Esto no es entrar en política alguna y menos de partido. Es un deber de car
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Si no pagan esta vez no puedo mas, aunque sea, quiero poder fumar.
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Tratamos de disimular locura y propiedad, pero nunca supimos amar.
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¡Marcelo, Matador, Marcelo, Matador! ¡Salas, Salas por dos!, ¡Marcelo Salas no perdona!, ¡Se subió al cielo, en una mágica escalera!, ¡Les ganó a los grandotes italianos!, ¡Y mete el cabezazo abajo, a un rincón, a la derecha, donde no pude llegar Pagliuca