Julio. ¿Quién sino la fuente de todas las leyes, el romano pontífice? A él corresponde, ciertamente, abolir la ley, interpretarla, ampliarla, restringirla, en la medida en que le parezca conveniente a sus intereses.
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Julio. Tú quizá sueñas todavía con aquella antigua Iglesia en la que tú en compañía de algunos famélicos obispos hacías de ponttífice completamente inútil, sometido a la pobreza, al sudor, a los peligros y a mil inconvenientes.
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Decía también que los ciudadanos no menos debían pelear por la guarda de sus leyes que por su misma ciudad. Porque sin leyes de ninguna manera la ciudad se puede conservar, mas sin murallas muy bien puede permanecer.
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La felicidad consiste, principalmente, en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es.
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De dos males, elige el menor.
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La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos transcurre amenamente.
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También decía que a Dios ninguna cosa le habemos de pedir señaladamente, salvo que debemos pedirle simplemente el bien. Y por esto yerran los que demandan a Dios mujer rica, hacienda, honra, reinos, vida luenga y así otras cosas. Parece que éstos señalan
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La Guerra sólo es buena para aquellos que no la han experimentado.
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El necio, entre otros males, posee éste: siempre trata de comenzar su vida.
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Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes sino los más sabrosos, tampoco ambiciona la vida más prolongada, sino la más intensa.
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Lo que perturba a los hombres no son precisamente las cosas, sino la opinión que de ellas se forman.
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En los festines acuérdate que tienes dos invitados: el cuerpo y el alma. Lo que des al cuerpo lo perderás; lo que des al alma lo conservarás eternamente.
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De no hablar sino cuando fuere preciso, raramente despegaríamos los labios
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No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas.
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Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas; las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes, y enteramente ajenas.
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Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.
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Nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren, y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil. ¿Sería eso, verdaderamente? ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos
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Solamente somos verdaderamente libres cuando ya no tenemos una meta en la vida
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Si quieres vivir largamente, vive viejo.
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Soy totalmente consciente de que estoy llevándote por un camino oscuro, Anastasia, y por eso quiero de verdad que te lo pienses bien.