Sé sabiamente mundano, no mundanamente sabio
Frases célebres sobre: men. [Página 732]
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La vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir sino en la de volver a empezar.
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Un artista es un tipo que puede tener dos opiniones fundamentalmente opuestas al mismo tiempo y, a pesar de ello, seguir funcionando.
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Es preferible fiarse del hombre equivocado a menudo, que de quien no duda nunca.
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Y así vamos adelante, botes contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado.
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El momento más oscuro es antes de amanecer.
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El que se mete en política, es como el gato que se mete a la chimenea... o sale quemado o sale tiznado.
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Las democracias suelen ser más tranquilas y están menos expuestas a la sedición que el régimen gobernado por una estirpe de nobles.
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La muerte es el menor de todos los males.
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Los Estados son grandes máquinas que se mueven lentamente.
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La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre el terreno de las ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad.
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Los hombres temen a la muerte como los niños tienen miedo de la oscuridad, y de la misma manera que este miedo natural de los niños es aumentado por las historias que se les cuentan, lo mismo ocurre con el otro.
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El argumento se semeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano.
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Las palabras son la moneda que corrientemente se acepta en lugar de las ideas, como las monedas se aceptan en función de los valores
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Un poco de filosofía inclina la mente del hombre al ateísmo; pero profundizar en la filosofía la conduce a la religión.
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Bajo una sábana, en una habitación, hoy, en un momento, hago el amor con las manos abiertas.
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¡Qué fríos son, esos sabios! ¡Que el rayo caiga sobre sus alimentos para que su hocico aprenda a comer fuego!
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Evidentemente, la vida es sólo un continuo proceso de deterioro.
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El amor a la vida es esencialmente tan incomunicable como el dolor.
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Cada uno sospecha que posee al menos una de las virtudes cardinales, y he aquí la mía: soy uno de los pocos hombres honrados que he conocido.