La modestia es un encanto duradero que suple o duplica los encantos efímeros de la hermosura.
Frases célebres sobre: mero. [Página 61]
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Uno no puede aprender habilidades comunes y corrientes si se acerca a ellas con temor y con el presentimiento de que las odiará. Cuando los niños no dejan entrar ni un número en la cabeza no consiguen aprender aritmética, el remedio debe ser desarrollar u
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Soy el ninja número uno y he matado a todos los Shoguns que se me han puesto delante.
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No quiero ser un éxito efímero.
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Sé útil primero a los demás, si quieres ser útil a ti mismo.
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Si quieres dominar todo, domina primero a tu propia razón
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Expandiendo la audiencia del juego con Wii significa incrementar el número de personas en cualquier sitio que están involucradas con los videojuegos. Hoy en día, hay gente que juega, y gente que no. La Wii ayudará a destruir la barrera que los separa
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Todo lo debemos consultar con el amigo, mas primero hay que consultar si lo es.
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Nada nos enreda en mayores males que el atenernos a los rumores, en la creencia de que lo mejor es lo aceptado por consentimiento de muchos, y el seguir los ejemplos más numerosos, rigiéndonos, no por la razón, sino por la imitación de los demás.
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Mozos fueron primero los que ahora son hombres.
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El que llamas muerto, no murió, mas partió primero.
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Engaño hay cuando se concede lo que primero se negó.
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Mucho se descubre en su rostro el temeroso.
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Proporcionalmente al número de los admiradores crece el de los envidiosos
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Ni una cosa ni otra ha de hacerse, pues ambas son viciosas: fiar de todos y no fiar de nadie; ahora bien, yo te diría que el primero de estos extremos viciosos es más noble, aunque el segundo sea más seguro
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Ser secretario de un partido comunista era ser Luzbel. Tenía que comenzar los primeros mítines diciendo que no tenía ni rabo ni cuernos
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Quien primero planteó la necesidad de superar la Guerra Civil y la reconciliación de los españoles fue el PCE
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El mayor de los males es salir del número de los vivos antes de morir
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Nuestros temores son más numerosos que nuestros peligros, y sufrimos mucho más al sentir temor que en la realidad.
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Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.