No existen países pequeños. La grandeza de un pueblo no se mide por el número de sus habitantes, como no se mide por la estatura la grandeza de un hombre.
Frases célebres sobre: mero. [Página 60]
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Creer no constituye más que el segundo poder; querer es el primero. Las montañas proverbiales que la fe mueve no son nada al lado de lo que hace la voluntad
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Primero vivir, después filosofar
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Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.
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El orden y la simplificación son los primeros pasos hacia el dominio de un tema, el enemigo real es lo desconocido.
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Un alma sin cuerpo es tan inhumana y atroz como un cuerpo sin alma. Por otra parte, lo primero es una rara excepción y lo segundo es lo corriente
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A menudo he admirado la forma mística de Pitágoras, y el secreto mágico de los números.
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Con números se puede demostrar cualquier cosa.
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Busca primero el honor; el placer llega detrás
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Busca primero el honor con humildad. El placer llegará luego.
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El hombre vive para cumplir su deber y morir. Mantener presente lo segundo hace más fácil lo primero
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...Lo que los remeros necesitan saber es cómo remar ¿no? -Y saber si el timonel es bueno
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–Ah... veo que la nuevo departamento de tráfico está teniendo el efecto deseado. –Señaló un montón grande de papeles–. Estoy recibiendo un número ingente de quejas del Gremio de Carreteros y Conductores de Ganado. Bien hecho. Transmítanle mi agradecimient
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La sociedad burguesa se halla dominada por lo equivalente. Ella hace comparable lo heterogéneo reduciéndolo a grandezas abstractas. Todo lo que no se agota en números, en definitiva en el uno, se convierte para la Ilustración en apariencia.
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En la ciencia, como en todos los campos de la vida, impone la consigna: primero la seguridad. La duda es para él un enemigo del orden divino y humano.
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Comprendió que no estaba seguro de hacer ninguna obra buena, no siendo la de suministrar la droga de la esperanza religiosa a gentes atemorizadas por el infierno y temerosas de andar solas por el camino de la vida.
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Estos artículos tan anunciados dentífricos, calcetines, neumáticos, cámaras fotográficas, calentadores de agua eran para él símbolos y pruebas de excelencia; primero los signos, luego los sustitutos de la alegría, de la pasión, del sentido común.
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Usted se sorprenderá cuando le diga que en los barrios más pobres de muchas ciudades donde vivimos y trabajamos, al abordar a las personas que viven en casuchas, lo primero que nos piden no es pan ni ropa, pese a que muchas se están muriendo de hambre y a
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¡Cuántas injusticias y maldades se cometen por mero hábito!
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Primero el suelo nativo que nada. Nuestra vida no es otra cosa que la herencia de nuestro país.