Jamás palabras, abrazos, me dirán que tú existías, que me quisiste: Jamás. Me lo dicen hojas blancas, mapas, augurios, teléfonos; tú, no. Y estoy abrazado a ti sin preguntarte, de miedo a que no sea verdad que tú vives y me quieres. Y estoy abrazado a ti
Frases célebres sobre: mied. [Página 26]
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Los amores vulgares necesitan el miedo para alimentarse, para no decaer.
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Tengo que correr riesgos. No tengo que tener miedo de la derrota.
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Ninguna persona es capaz de escoger sin miedo.
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El miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento
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Tanto miedo tengo, que aun para huir valor no tengo.
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Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar
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¿Qué es lo que hace que una persona se deteste a sí misma? Quizás la cobardía. O el eterno miedo de equivocarse, de no hacer lo que los otros esperan
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Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.
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El miedo generalmente se manifiesta de dos maneras: a través de la agresividad o a través de la sumisión.
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Cuántas cosas perdemos por miedo a perder
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No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
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Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo animales exaltados ante el miedo con máscara de barro muertos prisioneros locos todos los ausentes. Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme.
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Los terroristas intentan modificar nuestro comportamiento provocando miedo, incertidumbre y división en la sociedad.
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Yo ante la adversidad me crezco y siempre he convivido con la presión de las expectativas. No me da miedo eso
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Queridos jóvenes, no enterréis vuestros talentos, los dones que Dios os ha regalado. No tengáis miedo de soñar cosas grandes
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No debemos tener miedo de la bondad ni de la ternura
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Los ojos que tienen miedo se alejan de quien los ve.
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Regresa pronto a mí sin ti, me asalta el miedo, nunca antes como ahora tan profunda yo te sentí. Todo cuanto yo quiero lo veo en realidad.
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De pronto recordé que había soñado con eso: Un laberinto asfixiante en el que por más que caminara siempre estaba en el mismo lugar. Algo me atrajo, quizá la incertidumbre o mi propio miedo, y me largué a correr hacia cualquier parte.