Siempre nos hallamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y discutimos sobre dos o tres mil que no entendemos en manera alguna.
Frases célebres sobre: mil. [Página 118]
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Un minuto de felicidad vale más que mil años de gloria.
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El orgullo de los humildes consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes, en no hablar de sí nunca
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Es imposible, en nuestro desdichado globo, que los hombres viviendo en sociedad no estén divididos en dos clases, la una de opresores y la otra de oprimidos; y estas dos se subdividen en mil y esas mil tienen aún matices diferentes.
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Nos hallamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y disputamos sobre dos o tres mil que no entendemos en manera alguna.
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Donde no hay eternidad se acumulan diez mil antigüedades muy antiguas.
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Sí, la tranquilidad es una cosa buena, pero de la misma familia que el tedio
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La semilla de la revolución es la represión.
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¿Cómo podemos esperar que no continúe el problema de la desigualdad, sin una dirigencia política responsable y sin una familia que oriente, dirija y proteja a su prole?
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Solamente somos campesinos sembrando semillas de fé en un camino incierto de vivencias, similitudes y sueños de nuestra tierra Latinoamericana
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Todos en la familia tocaban música. Hasta el mismísimo día de su muerte, mi padre nunca fue a ningún sitio sin su armónica en el bolsillo.
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Salvo el amor tierno, salvo el amor tierno, no siembro otra semilla.
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He dicho muchas veces que la política es la segunda profesión más baja y me he dado cuenta de que guarda una estrecha similitud con la primera.
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El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas co
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Mi vida de hombre comenzó cuando me convertí en militante revolucionario para realizar las exigencias de mi fe cristiana
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Una mujer que pasa en bicicleta a las dos de la mañana, hermosas piernas morenas bombeando los pedales mientras la brisa le alza el vestido y revela un perfecto milagro de carne femenina en movimiento. Nuestros ojos se cruzan un momento y ya se ha ido. So
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Venturosa ciudad amurallada, ceñida de milagros, descanso en el recinto de este cuerpo que empieza donde termina el mío.
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Dame mil caricias pero mátame de sed, déjame en el centro del infierno que podría aguantar el fuego si me dieras de beber.
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Yo estoy solo y no sé, no digo nada más que estas palabras; no sé, no sé, no sé... Yo no sé nada, yo soy apenas otro hombre cantando entre millones.
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Me gustaría pedir que los abogados de ambas partes se identifiquen. El Sr. Mill es una figura familiar.