El que verdaderamente ama, nunca mira su provecho.
Frases célebres sobre: mir. [Página 110]
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Si eres hombre, alza tus ojos para admirar a los que han emprendido cosas grandes aunque hayan fracasado
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Óyeme ahora: mira en tu soledad una abeja dormida, que elabora en el sueño su miel sin alegría.
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Admira a quien lo intenta, aunque fracase
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Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo
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No hace beneficio quien mira a la prosperidad del que lo recibe.
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En este instante puro para mirar la muerte puede mi sombra amiga reconquistar tu frente.
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Yo sé el camino para poder hallarte. La muerte me ha mirado caminar por sus valles.
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Natural es que nos causen mayor admiración las cosas nuevas que las grandes
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La felicidad no mira dónde nace, sino adónde puede llegar
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Tal vez todo lo demás, la cautela, la sabiduría, la cordura, la inteligencia, no valga ni un comino porque no está enardecido por la loca pasión de la juventud, ese extraño deseo que pretende salvar el mundo y al mismo tiempo consumirse a sí mismo, que qu
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Recogiendo botones para acabar en una estación con corrientes de aire y luz de lámparas cuando los trenes ya se han ido, las vías húmedas desnudas y tensas como yo, todo atención por si tus pasos me siguen, pero antes muerto que mirar atrás.
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Cuando hago los movimientos sensuales en el escenario siento que abajo, en la platea, deben de haber 450.000 ratones corriendo carreras. ¿Qué miran esas chicas? ¿Qué necesidades tienen? ¿Qué vacíos? Me intrigan.
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Proporcionalmente al número de los admiradores crece el de los envidiosos
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Evita la conversación de aquellas personas cuya palabra, en vez de ser trabajo, es placer. Los grandes parlanchines suelen ser espíritus refinadamente egoístas, que buscan nuestro trato, no para estrechar lazos sentimentales, sino para hacerse admirar y a
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Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.
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En el día de hoy, después de los avatares de la política, de los problemas que hubo en mi partido, lo que tengo es una mirada mucho más comprensiva, incluso hacia los que han sido mis adversarios
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La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores
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El mundo, oh Dios del cielo, me ha visto llorar y gemir; pero lo que más me aflige es que me haya visto también así mi suegra.
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Vive con los hombres como si Dios te mirase; habla con Dios como si los hombres te oyesen.