La belleza de la noche consiste en el velo misterioso que la cubre; lo más hermoso de una mujer es el pudor en que se oculta.
Frases célebres sobre: mos. [Página 334]
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El buen gusto como norma equivale a una amonestación para que neguemos nuestro sincero gusto y lo sustituyamos por otro que no es el nuestro, pero que es bueno.
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No lo que hicimos ayer, sino lo que vamos a hacer en el futuro es lo que nos reúne alrededor de lo que se llama Estado.
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Quien quiera enseñarnos una verdad que no nos la diga: simplemente que aluda a ella con un leve gesto, gesto que inicie en el aire una ideal trayectoria, deslizándonos por la cual lleguemos nosotros mismos a los pies de la nueva verdad.
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Y en todo hombre o mujer que encontramos, en todo libro que leemos sólo nos interesa conocer cual sea el resultado de su balance vital.
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No lo que fuimos ayer, sino lo que vamos a hacer mañana juntos, nos reune en Estado.
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La realidad que llamamos Estado no es la espontánea convivencia de hombres que la consanguinidad ha unido. El Estado empieza cuando se obliga a convivir grupos nativamenmte separados.
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Tanto vale, pues, decir que atendemos una cosa, como decir que esa cosa desaloja un cierto espacio en nuestra personalidad.
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Es el porvenir quien debe imperar sobre el pretérito, y de él recibimos la orden para nuestra conducta frente a cuanto fue.
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Solo durante el fugaz instante de nuestra participación con lo absoluto podemos afirmar que existimos.
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Lo que excusa la mezquindad de nuestros actos es que cuando los vivimos, padecemos, y es el caudal del dolor sufrido lo que al cabo determina la misericordia y liquida la expiación
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¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen, las aguas que se derrumban!
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La dura experiencia de la vida nos ha demostrado que no es aconsejable confiar demasiado en la naturaleza humana, en general.
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Con las buenas ideas, y a veces también con las malas, pasa lo mismo que con los átomos de Demócrito o con las cerezas de la cesta, vienen enganchadas unas a otras.
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Todas estaban frente a él, y no era por casualidad, o porque pensaran, cuando entraron en la Conservaduría General, que el funcionario ausente quizá fuese más simpático y acogedor que los que estaban a la vista a lo largo del mostrador, sino porque esos m
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Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.
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... los árboles son muy tímidos, sólo crecen cuando no los estamos mirando.
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... el porvenir como los antiguos decían, y creían, sólo a Dios pertenece, vivamos nosotros el día de hoy, que el de mañana nunca se sabe.
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Somos el destino que tenemos.
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Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas.