Quien se queda mucho tiempo mirando a los sueños, termina pareciéndose a una sombra.
Frases célebres sobre: much. [Página 143]
Hay un total de 4165 freses célebres sobre "much" este sitio web. [Página 143]
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Existe en todos nosotros un fondo de humanidad mucho menos variable de lo que se cree.
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Antes de suprimir un artículo de fe común es preciso meditarlo mucho.
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Muchas veces las palabras que teníamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
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La edad también tiene ventajas muy saludables, se derrama mucho del alcohol que nos gustaría beber.
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Se necesita mucho talento para hacer soportable el genio.
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El que posee mucho dinero puede especular; el que tiene poco no debe hacerlo; el que está sin blanca se ve obligado a ello.
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En muchos casos, al profesional de Bolsa le está prohibido volver la vista para mirar las antiguas cotizaciones: podría pasarle como a la mujer de Lot
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Entonces, como no estudiaba nada, aprendía mucho
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En muchos casos encontramos móviles nobles y heroicos para actos que hemos cometido sin saber o sin querer.
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Un libro es un regalo estupendo, porque muchas personas sólo leen para no tener que pensar.
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Antes de haber llegado a comprender e incluso dominar un poco la Bolsa, es preciso haber pagado el aprendizaje con mucho dinero
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Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
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Recuerdo haber dicho que se necesitaba mucho talento para hacer soportable un poco de genio.
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El cristianismo ha hecho mucho por el amor convirtiéndolo en pecado.
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Haríamos muchas más cosas si creyéramos que son muchas menos las imposibles.
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Si pudiéramos desterrar la palabra serio de nuestro vocabulario, muchas cosas se arreglarían.
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Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás; y te amo, y en mis locos y ardientes desvarios bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más.
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Se cuenta que muchas personas de la alta sociedad de entonces iban a veces a comprar ventura y felicidad por el cómodo precio de la práctica de algunas inmoralidades y supersticiones.
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La poesía de sus costumbres y de sus creencias, de las que mucho se habla, la dejaron en la orilla del océano; acá solo trajeron malos hábitos, viveza y bellaquería, y si no nuestro Leonardo puede decir alguna cosa al respecto.