Vámonos patria a caminar, yo te acompaño. Yo bajaré los abismos que me digas. Yo beberé tus cálices amargos. Yo me quedaré ciego para que tengas ojos. Yo me quedaré sin voz para que tú cantes. Yo he de morir para que tú no mueras, para que emerja tu rostr
Frases célebres sobre: mue. [Página 104]
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Cualquier preocupación sobre qué está bien y qué está mal demuestra un estancamiento en el desarrollo intelectual.
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Ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed.
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Aquel que vive más de una vida tiene que sufrir más de una muerte.
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Algo había muerto en cada uno de nosotros y lo que había muerto era la esperanza.
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Recomendar sobriedad al pobre es grotesco e insultante a la vez. Es como decir que coma poco al que se muere de hambre
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El conjunto de los procesos se divide en irreversibles o reversibles, según que la entropía aumenta o no. En los de la primera clase, la energía libre se convierte en energía almacenada; para que esta energía muerta vuelva a convertirse en energía viva ha
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Nuestro arte actual es un largo juego de formas muertas en las que querríamos mantener la ilusión de un arte vivo.
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La sangre es para nosotros el símbolo de la vida. Circula sin cesar por el cuerpo, desde la concepción hasta la muerte; pasa del cuerpo de la madre al del niño; bate las arterias en la vigilia como en el sueño; nunca interrumpe su curso. La sangre de los
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El que vive más de una vida debe morir más de una muerte.
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Que un hombre muera por una causa no significa nada en cuanto al valor de la causa.
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Dondequiera que miro no veo otra cosa que reminiscencias de la muerte
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A los hombres no les mueve el mérito de la buena acción, si no lleva tras de sí el premio
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¿Qué es el sueño sino la imagen fría de la muerte?
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El optimismo empieza con una mueca explícita y el pesimismo termina con gafas de sol. Además, los dos son simples poses.
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Hermano: no nos preocupemos por el mañana. Aprovechemos este soplo de vida. Mañana todos abandonaremos esta posada y nos pareceremos a los muertos de hace diecisiete mil años.
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Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: acá y acullá mueve, y da jaque y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja
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He aquí la única verdad. Somos los peones de la misteriosa partida de ajedrez que juega Alá. Él nos mueve, nos detiene, vuelve a empujarnos, y al final nos arroja, uno a uno a la caja de la nada
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Así que eso era lo que buscaba, lo que buscaba era eso. ¡Y cómo sentí en mi corazón lo que había descubierto! ¡La paz, el sueño, la muerte, el tiempo! Estaba allí y aquí al mismo tiempo; me encontraba en medio de una inmensa paz y en una batalla sangrient
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No quiero enterarme de mi muerte.