Labios de amor, sombras de amor, entre las piedras un rayo de amor cáliz de amor, cruces de amor, clave de muerte, clave de sol.
Frases célebres sobre: muer. [Página 109]
Hay un total de 2747 freses célebres sobre "muer" este sitio web. [Página 109]
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Decirle que me muero solo, que no me rechace, pero usted se ríe...Por lo demás, hablo sólo para hacerla reír...
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Si Dios ha muerto, todo está permitido
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La fugacidad de la vida humana a mi no me inquieta; me inquieta la fugacidad de la muerte: esta prisa que tienen aquí para olvidar. El muerto más importante lo borra el siguiente partido de fútbol
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El mismo Dios que prohíbe que los hombres se asesinen unos a otros es el que ha establecido que la muerte es el precepto universal que prolonga la vida: morimos para que los demás puedan vivir
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Cuando el placer del amor nos abandona definitivamente, sabemos que nuestro pobre cuerpo se ha hecho del todo candidato a la muerte.
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Seguiré hasta que me muera, matando personas en mi cabeza
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Socialismo o muerte.
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¡Patria o Muerte, Venceremos!
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Yo concibo como ideas políticas aquellas que realmente sean dignas de la vida de un hombre, del sacrificio de un hombre, de la sangre de un hombre, de la muerte de un hombre, o de muchos hombres, de un pueblo entero si fuera necesario sacrificarse por def
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Ni los muertos pueden descansar en paz en un país oprimido
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No nos hagamos ilusiones con el cielo que el cielo no da asidero a la esperanza. El cielo es un señuelo para los tontos, y una justificación descarada para el crimen de traer hijos a este mundo. Nadie va para el cielo. Todos vamos hacia la muerte y sus gu
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La eternidad es sólo eso: perenne rebeldía ante la muerte.
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¡Qué porción pequeña de tierra nos aguarda cuando estemos muertos!
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Si después de yo morir quisieran escribir mi biografía, no hay nada más sencillo. Tiene sólo dos fechas -la de mi nacimiento y la de mi muerte. Entre una y otra todos los días son míos
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Por la boca mueren el pez y Oscar Wilde.
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Hablar es tener demasiada consideración hacia los demás. Por la boca mueren el pez y Oscar Wilde.
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No me remuerde la conciencia, sino estar consciente.
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A mí, cuando veo un muerto, la muerte me parece una partida. El cadáver me da la impresión de un traje abandonado. Alguien se fue y no necesitó llevar aquel traje único que había vestido.
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Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.