Cómo ha de ser el totalitarismo del pasado que incluso ha logrado aherrojar a la lujuria y la condena a coronarse con un preservativo sin el cual la Muerte acecha tras cada espasmo. Ese pene enfundado y preservado con una repugnante piel de plástico me pa
Frases célebres sobre: muerte. [Página 3]
Hay un total de 1554 freses célebres sobre "muerte" este sitio web. [Página 3]
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Mientras viváis en este mundo, tratad de hacer algo bueno que perdure después de vuestra muerte.
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De la vida hay que aprender y de la muerte no hay que temer.
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Esa imagen de la propia muerte que todos los hombres guardan en un sitio secreto del corazón lógicamente – pues no hay propósito más sombrío que el de la vida-, uno debería decir todas las mañanas a los amigos. lamento tu irrevocable muerte”, como si sufr
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Cultive las virtudes romanas: la dignidad, el orgullo, el estoicismo hasta la muerte.
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Te encontrarán, se llevarán el Anillo. Y tú suplicarás por tu muerte para no ver el final.
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Podrá nublarse el sol eternamente, podrá secarse por un instante el mar, podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal... ¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás podrá apagarse en mi la llama de tu amor.
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De todos los mecanismos de escape, la muerte es la más eficiente.
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Porque eso es la muerte: vivir ese instante dominado tan sólo por ese instante
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Llegué a pensar que Ayrton era inalcanzable para la muerte.
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Cuando esté en el lecho de muerte, pido a Dios que me deje un último momento de lucidez para dirigirme a la Prensa y decirles: sois todos unos hijos de ...
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Hemos cogido al sexo y lo hemos declarado igual a la muerte, y a esa mezcla hemos empezado a arrojar dinero. Menudo caldero de brujas.
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El SIDA es muerte por consenso.
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En la vejez todo es triste y ridículo: hasta la muerte.
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El hecho de que toda la vida sobre la Tierra termina por morir, no demuestra que la muerte es el sentido de la vida.
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La muerte es la sombra que confiere plasticidad a la vida.
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Recuerdo que, a la muerte de Pío XII, nos decíamos: ¿quién podría alcanzar sus cotas de sublimidad y trascendencia? Entonces vino Juan XXIII, un anciano regordete y bajito que al sentarse mostraba los pantalones debajo de las vestiduras sagradas. ¡Y ese h
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A las puertas de la muerte me he recitado poemas, pero no he buscado un interlocutor para entablar una conversación dialéctica.
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La poesía dice mentiras, pero la verdad, que es el principio de realidad, se reduce a la muerte, nuestra muerte. Amar la verdad sería amar la muerte. El mundo abunda en sentido porque abunda en errores y es pródigo en sufrimiento, cuando se ve desde una p
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La sola lectura no nos salvará ni nos hará sabios, pero sin ella nos hundiremos en la muerte en vida de esta versión simplificada de la realidad que Estados Unidos, como tantas otras cosas, impone al mundo.