La muerte es sólo una máquina de limpieza.
Frases célebres sobre: muerte. [Página 36]
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Dos leyes contrarias paracen estar luchando hoy entre sí. Una es una ley de sangre y de muerte que imagina sin cesar nuevos medios de destrucción y obliga a las naciones a estar constantemente preparadas para el campo de batalla. La otra es una ley de paz
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Al igual que un perro, no tenía idea de la muerte.
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Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia.
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Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos en nuestra infancia.
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Una cólera verdadera brota cuando sentimos que parientes o amigos bien intencionados interfieren en un nivel que impide la continuación de nuestro arte: reaccionamos como si se tratara de un asunto de vida o muerte y en verdad lo es.
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La recompensa de los grandes hombres es que, mucho tiempo después de su muerte no se tiene la entera seguridad de que hayan muerto
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La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
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Los pueblos se enlazan con la muerte el mismo día en que se divorcian de su historia
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¿Estamos en el mundo? ¿Este río es el río o es una cinta de sueño que se va hacia la muerte, a la vida profunda del sueño de la esencia?
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Los hombres cobardes ven la muerte muchas veces, los hombres valientes sólo una
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Es la muerte la falta de instrumentos del alma por los cuales se prolonga la vida.
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La vejez, es una isla rodeada de muerte
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El esclavo soporta su suerte Aunque oprobia su triste vivir, pero el libre prefiere la muerte al oprobio de tal existir.
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No hay muerte más gloriosa que la del campo de batalla, cuando se combate, por la honra de la patria. Si triunfa, merecerá el perdón de los buenos ecuatorianos; y su gloria no tendrá ya un insuperable obstáculo
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Evitar muertes evitables, y promueve vidas con calidad
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La muerte no espera a ninguno
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A la hora de la muerte las cosas se juzgan de muy diverso punto de vista
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Uno de los más graves errores de la pedagogía moderna es, no querer hablar de las máximas eternas, sobre todo de la muerte y del infierno
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¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi