De larga cuerda tira quien desea la muerte de otro.
Frases célebres sobre: muerte. [Página 48]
Hay un total de 1554 freses célebres sobre "muerte" este sitio web. [Página 48]
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El que vive de recuerdos arrastra una muerte interminable.
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Existe algo más fuerte que la muerte y este algo es el valor que la soporta impertérrito.
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Los viejos van a la muerte. La muerte va a los jóvenes.
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Mi alma te pertenece, mi corazón es tuyo para siempre y con sólo mirarte a los ojos se que te amará hasta la muerte
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No abandono mis esperanzas, por absurdas e irrealizables que sean. Continúo creyendo en la bondad innata del hombre. No se puede construir sobre la base de la muerte, la miseria y la confusión
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El matrimonio es como la muerte; pocos llegan a él preparados.
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El que viva después de la muerte de su enemigo, aunque sólo fuese un día, ha alcanzado el fin deseado.
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La muerte es la mayor patada de todas, por eso se guarda para el final.
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Ser visto es la ambición de los fantasmas; ser recordado, la de la muerte.
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La muerte está tan segura de alcanzarte, que te deja una vida de ventaja.
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Recuerda que a los grandes dolores pone fin la muerte; que los pequeños se interrumpen con frecuentes intervalos de tranquilidad; y que a los sufrimientos medianos sabemos dominarlos.
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La medicina es el arte de disputar los hombres a la muerte de hoy, para cedérselos en mejor estado, un poco más tarde.
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Las herencias y las viudas guapas nos ayudan a consolarnos del drama de la muerte
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Yo quiero estar desnudo más que vivo, desnudo de rencor, de piel, de frente, tener un corazón desnudo y rudo. Cuando la muerte venga de repente hallarme más desnudo que el desnudo.
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La esperanza es el flujo de la vida. Cuando no hay lugar para la esperanza, es cuando surge la muerte
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Sus caricias son sueños, entreabren la muerte, son lunas accesibles, son la vida más alta.
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No creo que nadie esté necesariamente preparado para la muerte. sólo cabe esperar que cuando llegue, sientes que has dicho lo querías decir
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El sueño no es más que una muerte breve; y la muerte, un sueño más prolongado
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Es imposible que una cosa tan natural, tan necesaria y tan universal como la muerte pueda haber sido destinada a la humanidad, por la providencia, como un mal.