Nunca te enorgullezcas de los frutos de tu inteligencia. Sólo eres dueño del esfuerzo que pusiste en su cultivo; de lo que logra, nada más eres un espectador. La inteligencia es como una flecha: una vez que se aleja del arco, ya no la gobierna nadie. Su v
Frases célebres sobre: nad. [Página 212]
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Cuando se necesitan brazos, el socorro en las palabras no sirve de nada.
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Lo que es negocio de todo el mundo no es negocio de nadie.
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Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
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Bienaventurados los que no tienen nada que decir y lo callan.
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No neguemos nada; no afirmemos nada; esperemos.
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Será más difícil de comer que el bonito, pero después de todo, nada es fácil.
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El castigo del anzuelo no es nada. El castigo del hambre y de que se halle frente a una cosa que desconoce lo es todo.
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Y se dio cuenta de que nadie jamás está solo en el mar.
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Nadie debiera estar sólo en su vejez, pensó. Pero es inevitable.
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Nadie debiera estar solo en su vejez. Pero es inevitable que así sea.
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La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee.
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Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos y soñéis con un poeta: sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en vano
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La poesía ha sido la vocación de mi vida, el usar la palabra para expresarme, el lenguaje, que sigue siendo lo más refinado, elaborado, genuino y verdadero que tenemos para comunicarnos
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Nadie es libre si no es dueño de sí mismo
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La música se convirtió en mi alivio, y aprendí a escucharla con los cinco sentidos. Descubrí que así podía borrar todos los sentimientos de miedo y confusión relacionados con mi familia. Éstos aún se agudizaron más en 1954, cuando yo tenía nueve años y mi
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Él no tenía paciencia con los haraganes y, en cierto modo como yo en el futuro, no era demasiado popular y se veía un poco marginado. La enseñanza que me dejó fue que siempre debía da el máximo, y que nunca dejara sin terminar lo que había empezado.
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La miseria de un niño es interesante para una madre, la miseria de un hombre joven es interesante para una mujer joven, la miseria de un anciano no le interesa a nadie.
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El odio apasionado puede dar significado y propósito a una vida vacía.
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El maestro aprende de sus alumnos, el auditorio estimula al actor, el paciente cura a su psicoanalista, siempre y cuando no se traten como objetos, sino que estén relacionados entre sí en forma genuina y productiva.