Si quieres conocerte, observa la conducta de los demás. Si quieres comprender a los demás, mira en tu propio corazón
Frases célebres sobre: noc. [Página 82]
Hay un total de 3956 freses célebres sobre "noc" este sitio web. [Página 82]
-
-
Nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas
-
Libertad es el reconocimiento de la necesidad
-
En el marco social, sin embargo, el éxito de la humana actividad depende de un cúmulo de realidades concretas mucho mayor de las que ser humano alguno puede conocer. Toda nuestra civilización se basa necesariamente, en consecuencia, en la posibilidad de q
-
El día sigue a la noche cerrada, y cuando viene el tiempo, maduran hasta los más tardíos frutos
-
En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor.
-
Solamente conoce el amor quien ama sin esperanza.
-
Sólo conoce el amor quien ama sin esperanza.
-
Inventar algo es tan importante como darlo a conocer.
-
La prensa es el freno para sujetar las demasías de los gobernantes y poderosos, el apoyo más firme de la libertad y el médico más eficaz de difundir conocimientos y popularizar la instrucción.
-
Un hombre no puede saberlo todo, pero cada cual ha de tener alguna cosa que conoce a conciencia.
-
Estoy convencido de que no soy una persona especialmente interesante. No hay nada especial en mí. Soy pintor, alguien que pinta todos los días de la mañana a la noche. Figuras, paisajes; de vez en cuando, retratos.
-
En esta gran casa, desde las ratas, que conocen los desagües, hasta las palomas que no conocen nada, vivo y sospecho muchas cosas.
-
Las mujeres, que han amado tanto, no conocen el amor, por haber estado demasiado ocupadas con él; no tienen un apetito desinteresado por lo Bello.
-
El verdadero conocimiento de sí mismo haría generalmente muy modesto al individuo
-
El amor, después de todo, no es sino una curiosidad superior, un apetito de lo desconocido que te empuja a la tormenta, a pecho abierto y con la cabeza adelante.
-
Dices que me analizo demasiado, pero a mí me parece que aún no me conozco lo suficiente; cada día que pasa descubro algo nuevo. Viajo por dentro de mí como por un país desconocido, pese a haberlo recorrido ya cien veces.
-
Yo me río de todo, hasta de lo que más me agrada. No existen cosas, hechos, sentimientos o personas por los que no haya pasado inocentemente mi bufonería, como un rodillo de hierro de esos para dar lustre las piezas de paño.
-
De nuevo llegas a mi casa. Conoces el camino y sabes que mis cosas se han amoldado a ti.
-
En ese momento he sentido con certeza, no exenta de un punto de dolor, que quizá me fuera dado, no sólo escribir, sino también pensar, no es el latín ni edlinglés ni el italiano o el español, sino una lengua de cuyas palabras ni una sola me es conocida; u