Perro con hueso en la boca, ni muerde ni ladra.
Frases célebres sobre: oca. [Página 72]
Hay un total de 3126 freses célebres sobre "oca" este sitio web. [Página 72]
-
-
En este ocaso de mi vida sólo un deseo me queda: la dicha de mi país, la dicha de los míos.
-
Poca política y más administración
-
La ocasión hace al ladrón.
-
La prodigalidad semeja a la higuera que crece en una roca; sus frutos suelen comérselos los ladrones más que los hombres de bien.
-
Sabemos de dónde venimos: los recuerdos del mundo exterior pueblan nuestros sueños y nuestra vigilia, nos damos cuenta con estupor de que no hemos olvidado nada, cada recuerdo evocado surge ante nosotros dolorosamente nítido. Pero a dónde vamos no lo sabe
-
¡Ay de los que nunca están faltos de razón! Siempre están equivocados
-
Necesito creer en mí una vez más, mi fe a sido socavada.
-
Nosotros, los que sobrevivimos a los campos de concentración no somos testigos verdaderos. Nosotros somos los que, a través de la prevaricación, la habilidad o la suerte, nunca tocamos fondo. Los que estuvieron y vieron el rostro de la Gorgona, no regresa
-
Disminuye el deseo de todas las cosas cuando la ocasión es demasiado fácil.
-
El último día coloca a cada hombre en la misma situación que estaba antes de nacer
-
Por un pequeño bocado de carne privamos a un alma del Sol y de la luz y del gozo de la porción de vida y tiempo por la que había nacido al mundo.
-
Hay ocasiones en que es más ventajoso experimentar un quebranto que un lucro
-
El odio es una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás.
-
Aquel a quien el amor no toca, camina en la oscuridad.
-
Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.
-
No digas pocas cosas en muchas palabras, sino muchas cosas en pocas palabras
-
Amor significa colocar la propia felicidad en la felicidad de los otros
-
Cuando la imaginación se desboca, la noche es el arma de los muertos.
-
Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Nos falta el cemento de la fe divina o de