No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido.
Frases célebres sobre: ora. [Página 284]
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El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer
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Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora
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Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
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La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea l
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El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido.
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¡Ay silvia mía! Yo perdí tu vista; ya es llorar solo todo mi destino; sin que en mi llanto quede más consuelo que el llanto mismo.
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El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante.
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Creo que es difícil sacar jugadores, encontrar un partner en Copa Davis o que lleguemos algún día a estar en el grupo mundial si no se les da la oportunidad a jugadores jóvenes ahora que les va bien.
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Para el elogio corre nuestra pluma rápidamente. Cuando se trata, empero, de vituperar, sólo a fuerza de horas podemos dar concluído a la prensa el artículo más conciso.
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Ley implacable de la naturaleza: o devorar, o ser devorado. Pueblos e individuos, o víctimas o verdugos.
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Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta.
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Es sincero el dolor del que llora en secreto.
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¡Levante el dedo el pueblo que no tenga que llorar hasta ahora un cúmulo de adoptados errores, y preocupaciones ciegas, que viven con el resto de sus individuos; y que exentas de la decrepitud de aquéllos, no se satisfacen con acompañar al hombre hasta el
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No porque deje el tenis me voy a preocupar ahora de ponerme en la buena con la gente. No tiene sentido.
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Hasta hace poco era médico, ahora Diaulo es enterrador; lo que hace de enterrador también lo había hecho de médico.
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La naturaleza del universo, valiéndose de la sustancia del conjunto universal, como de una cera, modeló ahora un potro; después, lo fundió y se valió de su materia para formar un arbusto, a continuación un hombrecito, y más tarde otra cosa.
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Acepte las cosas que el destino te une, y amar a la gente con la que el destino te trae juntos, pero lo hacen con todo su corazón.
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Recuerdo a los hombres famosos del pasado: Alejandro, Pompeyo, Julio César, Sócrates, y tantos otros; y me pregunto: Ahora ¿dónde están? ¡Cuánto han luchado, para luego morir y volverse tierra...!
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Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza