Las mariposas tienden sus alas temblorosas y en alegría loca de luces y colores, ebrias de amor expiran en tálamos de flores... ¡Hay vidas que se acaban como esas mariposas!
Frases célebres sobre: ore. [Página 126]
Hay un total de 4570 freses célebres sobre "ore" este sitio web. [Página 126]
-
-
Lloremos, siempre que tengamos necesidad de consuelo.
-
Los pesimistas no son sino espectadores. Son los optimistas los que transforman el mundo.
-
Y qué bueno hubiera sido encontrarnos algún día para entregarnos cuentas de lo andado, para mirarnos a los ojos por lo menos una vez más en la vida, y arrancarnos -¿quién sabe?- las flores que entretanto nos hubieran crecido para el otro en el propio cora
-
Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche.
-
Y otro mundo más noble, infinitamente más bello, salió a mi encuentro. Un mundo húmedo, susurrante y pleno. Un mundo de fosforescencias extrañas, de monstruos casi divinos, de sombras gráciles que se deslizan sin ningún ruido, de mujeres azules y hombres
-
La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores.
-
Confesamos nuestros pequeños defectos para persuadirnos de que no tenemos otros mayores.
-
Casi todos nuestros errores son más perdonables que los métodos que discurrimos para ocultarlos.
-
Prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores.
-
No sólo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar el bien y vengarse del mal les parece una servidumbre dem
-
Mayores virtudes se precisan para sostener la buena fortuna que la mala.
-
El egoísmo es el mayor de los embaucadores.
-
En la adversidad de nuestros mejores amigos siempre hallamos algo que no nos desagrada del todo.
-
La gratitud de la mayoría de los hombres no es más que el deseo secreto de mayores beneficios.
-
Las pasiones son los únicos oradores que siempre persuaden. Son como un arte de la naturaleza cuyas reglas son infalibles; y el hombre más romo cuando le domina la pasión persuade mejor que el más elocuente que carece de ella.
-
La confesión de los pequeños defectos es frecuentemente un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores
-
El amor propio es el mayor de los aduladores.
-
El espectáculo se ha convertido en el valor de nuestra época. Ya no hay valores, nadie sabe qué cosa es buena, qué cosa es mala, qué cosa es bella, qué cosa es fea. Vivimos en una de las épocas más confusas de la historia
-
La gratitud de la mayoría de los hombres no es sino anhelo secreto de recibir mayores beneficios.