No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
Frases célebres sobre: osa. [Página 164]
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La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo.
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La faz del doctor estaba yesosa, desencajada.
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Tenía la niña un grave gesto adosado a sus facciones pueriles.
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Advirtió que los niños tienen ineluctablemente la culpa de aquellas cosas de las que no tiene la culpa nadie
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Tenía una imaginación espumosa.
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Hay cosas que la voluntad humana no es capaz de controlar
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Daniel aceptó este hecho con la resignación con la que se aceptan las cosas ineluctables.
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¡Son tantos los mortales que no pueden digerir la felicidad! La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta
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Qué aberración y no otra cosa es el hombre mera y exclusivamente racional.
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Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad.
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El agradecimiento que sólo consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
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No hay joya tan valiosa en el mundo; que valga tanto como una mujer.
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Me atrevo a afirmar que no hay erotismo autentico sin el arte de la ambigüedad; cuando la ambigüedad es poderosa, más viva es la excitación.
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Debíamos distinguir el núcleo de la verdad. Solo las preguntas que se refieren a la esencia de las cosas tienen sentido. Las respuestas que encuentran su generación entorno a esta pregunta, son su aportación a la arquitectura.
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Ven, ven a mí, mejores cosas se dan sin pensar; ven, tócame, hoy solo quiero jugar y no pensar.
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Y las manos son bestias tocando un rosal y los besos son tiros que rompen los vidrios. No me des, tatuajes de tu amor, porque hay tanta mentira y tan poco tiempo...
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Las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.
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Bajo el manto de un lenguaje depurado de manera que el sexo ya no pueda ser nombrado directamente, ese mismo sexo es tomado a su cargo y acosado por un discurso que pretende no dejarle ni oscuridad ni respiro.
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El sistema de signaturas invierte la relación de lo visible con lo invisible. La semejanza era la forma invisible de lo que, en el fondo del mundo, hacía que las cosas fueran visibles; sin embargo, para que esta forma salga a su vez a la luz, es necesaria