No sé qué luz, de dentro, de quién, iba naciendo, iba envolviendo tu desnudo amoroso, oh aire, oh mar desnudo.
Frases célebres sobre: oso. [Página 246]
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Entre nosotros y el cielo o el infierno no hay más que la vida, que es la cosa más frágil de todas
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Al no poder conseguir que sea forzoso obedecer a la justicia, se ha hecho que sea justo obedecer a la fuerza.
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El conocimiento de hechos curiosos no sólo hace menos desagradables las cosas desagradables, sino que hace más agradables las cosas agradables.
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La ciencia es lo que sabes, la filosofía es lo que no sabes.
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He descubierto que todo el malestar de los hombres deriva de una sola cosa: no saber permanecer en reposo en una habitación.
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El reposo no es el destino del hombre, y la seguridad es sólo una ilusión.
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Nuestro instinto nos hace sentir que debemos buscar la felicidad fuera de nosotros.
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El pasado y el presente solamente son medios para nosotros: el futuro es siempre nuestro fin. Por eso nunca vivimos realmente, sino que esperamos vivir. Alucinando siempre por esta esperanza de ser felicies algún día, es inevitable que no lo seamos nunca.
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Es curioso que muchas veces amar a otro es amar ciertas cualidades que pueden perderse. Nunca se ama la persona; se aman las cualidades.
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El hombre, para sí mismo, es el objeto más prodigioso de la naturaleza.
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Los hombres creen buscar sinceramente el reposo, y en realidad no buscan sino agitación.
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Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte.
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La conclusión final es que sabemos muy poco y, sin embargo, es asombroso lo mucho que conocemos. Y más asombroso todavía que un conocimiento tan pequeño nos pueda dar tanto poder.
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¡Alabad el árbol que desde la carroña sube jubiloso hacia el cielo!
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Lo difícil se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida.
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Ridiculizar la filosofía es ser un verdadero filósofo.
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Entre nosotros y el cielo o el infierno, no hay otra cosa que la vida, que es la más frágil de todas las cosas.
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Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin quehaceres, sin distracciones, sin aplicación, sin pasiones. Le domina entonces una sensación de vacío, de impotencia, y cae en la melancolía y el aburrimiento.
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El pasado y el presente solamente son medio para nosotros: el futuro es siempre nuestro fin. Por eso nunca vivimos realmente, sino que esperamos vivir. Alucinados siempre por esta esperanza de ser felices algún día, es inevitable que no lo seamos nunca.