La autoridad tiene ladrones peligrosos, cuando los jueces roban entre ellos.
Frases célebres sobre: oso. [Página 273]
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Los dioses son justos y emplean nuestros vicios deleitosos como instrumentos para castigarnos.
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Cebamos a los animales para comérnoslos, a la vez que nos cebamos a nosotros mismos para dar de comer a los gusanos.
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Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio. Que las que sospecha tu filosofía.
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Los hombres poderosos tienen manos que alcanzan lejos.
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Él piensa mucho: hombres así son peligrosos.
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Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.
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Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.
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Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.
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Si todo el año fuera fiesta, el deporte sería tan tedioso como el trabajo.
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El orgulloso se devora a sí mismo.
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Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente, digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo. Sobre oriente inicie, lentamente, el ascenso de un sol brillante y poderoso
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Para todos todo, Para nosotros nada
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Constrúyase un cielo más bien cóncavo. Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos. Salpíquese de nubes a discreción
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Para los grandes medios de comunicacion del mundo los medios de comunicacion neoliberal, nosotros los excluidos solo existen cuando estan muertos o en la carcel o son perseguidos
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Mil muertes nos rodean, y nosotros tememos a aquella que pondría fin a tantos males.
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Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso.
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Fallar en conocer la situación de los adversarios por economizar en aprobar gastos para investigar y estudiar a la oposición es extremadamente inhumano, y no es típico de un buen jefe militar, de un consejero de gobierno, ni de un gobernante victorioso.
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Si tus fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos, si tú y tus fuerzas están con ánimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean más numerosos, puedes entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu val
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La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor.