Soy incapaz de existir simultáneamente en dos universos espirituales: la literatura y la ciencia. Esta es mi debilidad fundamental: no puedo mantenerme a la vez despierto y en el sueño, en el juego. En cuanto hago literatura, me encuentro en otro universo
Frases célebres sobre: otr. [Página 149]
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Siempre el hombre piensa una cosa, y la fortuna otra.
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Es imposible ganar sin que pierda otro.
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Deja el lugar en que vives y busca otras tierras, ¡oh joven! y se te abrirán nuevos horizontes.
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No a todos gusta lo mismo; unos cogen espinas, otros rosas
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Ninguno de nosotros está libre de pecado.
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Enviar una carta es una excelente manera de trasladarse a otra parte sin mover nada, salvo el corazón.
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No es posible tomar venganza de una villanía sino cometiendo otra
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Sólo una persona feliz puede hacer feliz a otro.
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Una mañana, uno de nosotros se quedó sin el negro, y fue el nacimiento del impresionismo
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Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, no importa, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán
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Lamento que la vida sea tan corta. Por otro lado, sería horroroso sí la vida fuera muy larga.
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Los ingleses tienen tantos deportes porque cuando otro país lo derrota, inventan uno nuevo.
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Vivir en otros es, en el sentido más veraz de la palabra, vida ... Prolongar nuestra vida indefinidamente en el pasado y el futuro, para hacerla más perfecta en el presente, es abundante compensación para las ilusiones de nuestra juventud que se han ido y
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Vivir para otros no es sólo ley del deber, sino también ley de la felicidad
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Y es esa visión amorosa, que al alma la ciega a toda otra luz; ¡y ese amor es el tuyo, tu amor perdurable, tu amor absorbente, oh Jesús!
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Ya lo comprendo, despegarme quieres el corazón; me quieres solo sin ningún arrimo de otra ilusión.
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Y aunque tantas memorias infelices Te opone mi esquivez, Tú tan sólo me dices: Sé más fiel otra vez...
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En la pintura, como en las otras artes, no hay un único proceso, no importa cuán insignificante, que puede ser razonable en una fórmula.
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Advirtió el disgusto que sus palabras la habían causado; no le fue difícil comprender que su vanidad de mujer hermosa no toleraba que en su presencia se hablara de ninguna otra belleza, y arrepentido como el mejor penitente, se sentía dispuesto a pedirla