El internet es la bestia que mató a las otras bestias de las editoriales, radios, diarios y tv. Si en el tiempo de Cesar Vallejo hubiese existido el internet lo hubiese tomado dos años nada más para hacer conocer toda su poesía por todo el mundo.
Frases célebres sobre: otr. [Página 303]
Hay un total de 7010 freses célebres sobre "otr" este sitio web. [Página 303]
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El éxito de las ideas es el resultado de un lento crecimiento. Las ideas no llegan a la perfección de un día para el otro, no importa cuánto estudio se ponga en ellas
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A veces nos paramos tanto tiempo a contemplar una puerta que se cierra que vemos demasiado tarde otra que se abre.
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En aquella época, su esposo no era más que su novio, y ella suspiraba involuntariamente por otro que, por su inteligencia y su corazón, le gustaba mucho más.
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Y yo sola con mis voces, y tú tanto estás del otro lado que te confundo conmigo.
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Por ejemplo... A veces, estando conmigo a solas, con tus manos entre las mías... Como ahora... Hemos pasado horas enteras en silencio. Sin decirnos una sola palabra, pero sin sentir el vacío entre nosotros. Y a eso llamo yo cariño, ¿comprendes? A esa plen
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El poder arrobador de muchas obras de arte puede ser atribuido a que sus creadores han pintado escenas, personas y objetos que recuerdan al espectador lo que, consciente o inconscientemente, sabe del Otro Mundo en el fondo de su mente.
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El problema de la reforma es, en consecuencia, el problema de destruir un círculo vicioso y de construir otro, virtuoso, que lo reemplace.
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¿Cómo sabéis si la Tierra no es el infierno de otro planeta?
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No has hecho bien en publicar tus libros de doctrina oral; pues, ¿en qué aventajamos a otros ahora, si las cosas en las que hemos sido particularmente instruidos se revelan a todos?
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La virtud y la inteligencia pertenecen a los seres humanos como individuos que asocian libremente con otros individuos en pequeños grupos. Otro tanto sucede con el pecado y la estupidez.
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Cuando queremos una emoción determinada, buscamos deliberadamente en nosotros mismos hasta obtenerla: un brillante cristal rosado de placer, un verde o amoratado trozo de miedo...
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Porque el miedo, desde luego, es una emoción como cualquier otra; el miedo es una horrible clase de diversión.
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No debe olvidarse nunca que las guerras más implacables no son nunca las guerras por cosas; son las guerras por la insensateces que han dicho de las cosas tales o cuales elocuentes idealismos; en otros términos, las guerras de religión.
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Pero en el sufrir nos hallamos siempre solos; esto nos abate cuando somos nosotros los que sufrimos, pero ello proporciona a todos los demás la posibilidad de gozar.
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Cuanto mayor es el talento de un hombre, mayor es su capacidad para descarriar a los otros.
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La felicidad es un amo exigente... sobre todo la felicidad de otros.
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Si perdieras un tesoro y te encontraras otro, no volverías a esconderlo en el mismo sitio.
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Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
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Así como cuando vivía Jesús iba usted, ¡Oh Madre!, con el cántaro sobre la cabeza a sacar agua de la fuente, venga ahora a tomar agua de la gracia y tráigala, por favor, para nosotros que tanto la necesitamos.