La vida es un paraíso para aquellos que aman muchas cosas apasionadamente.
Frases célebres sobre: paraíso. [Página 7]
Hay un total de 180 freses célebres sobre "paraíso" este sitio web. [Página 7]
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En el blanco rocío me ejercito al paraíso.
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El objetivo último de la arquitectura es la creación de un paraíso. Es el único propósito de construir una casa. Cada producto de la arquitectura debe ser un fruto de nuestro esfuerzo para construir un paraíso terrenal para las personas
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La arquitectura tiene un motivo interior: la idea de crear un paraíso. Este es el único propósito de nuestras casas. Si no llevamos este pensamiento entre nosotros, todas nuestras casas serán más simples y triviales y la vida no será digna de vivir.
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La Fórmula 1 sería un paraíso sin la prensa
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Si huelo a paraíso, es por que ayer estuve allí, pero Eva me echó
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Una familia feliz no es sino un paraíso anticipado.
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La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.
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La mujer en el paraíso perdido, mordió el fruto del árbol de la ciencia diez minutos antes que el hombre; y ha mantenido después siempre estos diez minutos de ventaja
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Yo no desearía un paraíso en el que no tuviera el derecho de preferir el infierno.
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El que comparte tus placeres, mas no tus penas, perderá la llave de una de las siete puertas del paraíso
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El escritor es un hombre sorprendido. El amor es motivo de sorpresa y de humos, un paraíso vital.
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Como revelación de ignoto arcano, hecha del germen mismo de lo tierno, eres misterio que al misterio humano aclara en ti su gema donde quiso mostrar la vida su prodigio eterno para que en ti yo viera el paraíso.
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La juventud es el paraíso de la vida, la alegría es la juventud eterna del espíritu.
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Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso
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El paraíso de Mahoma o la unión delicuescente de los teósofos y místicos con la divinidad, conforme cada uno sienta, impondría a la razón su monstruosidad, y tanto valdría no tener ninguna como entregarla de tal modo a todos los ensueños
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Sólo fuimos capaces de reconocer el paraíso como tal, cuando nos arrojaron de él.
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Tal vez aprender a manejar la máquina del atrevimiento, para viajar instantáneamente a los límites de la vida inmediata, para fundar de vez en cuando un breve paraíso sin porvenir ni pasado, sin el doble chantaje de la nostalgia y del miedo.
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De vez en cuando iba a pasar la noche en la biblioteca pública, para leer. Eso era como ocupar un palco en el paraíso. A menudo, cuando abandonaba la biblioteca, decía para mis adentros: ¿Por qué no vienes más a menudo? El motivo de que no lo hiciera, po
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Tu cuerpo es el paraíso perdido del que nunca jamás ningún Dios podrá expulsarme.