La razón de que todos seamos tan amigos de pensar bien de los demás, es que todos tememos por nosotros mismos. La base del optimismo es simplemente el miedo.
Frases célebres sobre: pen. [Página 152]
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Es un alivio llorar; las penas se desahogan y son arrastradas por las lágrimas
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Hay tantas penas en el amor como conchas en la playa
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Así corrompe el ocio al cuerpo humano, como se corrompen las aguas si están quedas.
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La razón por la que todos pensamos tan bien de los demás es porque tenemos miedo de nosotros mismos. La base del optimismo es puro terror.
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Hoy día es sumamente peligroso para un marido tener atenciones para su esposa en público: esto hace siempre pensar a la gente que le pega cuando están solos.
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¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora sueñan con riquezas y distinciones! ¡Qué sedosa es tu cabellera, amada mía!
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¿No has pensado nunca que la guerra es un manicomio y los que están en ella sus pacientes?
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Hoy lo que consuela no es el arrepentimiento, sino el placer. El arrepentimiento está enteramente anticuado.
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Hoy en día es muy peligroso para un marido galantear a su mujer en público. Hace pensar siempre a la gente que le pega cuando están a solas.
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El pasado podría aniquilarse. Siempre las penas o el olvido pueden hacerlo. Pero el porvenir es inevitable.
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Sólo hizo una cosa que me conmovió el corazón: a mitad de la cena, de repente me dijo que intuía que un día sería muy feliz. Y aquellas palabras me hicieron sentir con mayor claridad que se me había cerrado la posibilidad de ser feliz en la vida.
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Luego íbamos a un café para leer de nuevo el libro y hablábamos de él sin parar, sin parar durante horas. Aquello era amor y a veces pensaba que, como en las películas, el amor era el único medio de traer un universo lejano hasta el nuestro.
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Disculpen, tengo que marcharme les dije a los de la mesa. Eché a andar sintiéndome como un fantasma, como siempre que he bebido demasiado.
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Nada sabrás de lo que padecí en tu ausencia, de la sangre que derramé sólo con la esperanza de liberarme de ti. Pensarás que ha sido un día como tantos otros. Pero yo sabré que en este día, en este día semejante al que divide el A.C. Del D.C., me armé de
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Pero la gente solía pensar que mientras no se enteraran de lo malo, eso no sucedía, así que quien se lo decía hacía que se cumpliera.
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Ahora te amaré para siempre, pensaba. Estoy mintiendo, se dijo, y esta vez tenía razón.
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Esto es el amor, pensó. Hacer lo que no quieres, porque ella lo necesita. Y no es tan malo ni tan difícil.
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El arte es la filosofía que refleja un pensamiento.
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He atrancado la puerta. Encima de ella está un espacio abierto, limitado por el borde del techo. Por allí entra la luz. Siento cómo la penumbra y el frescor acarician simultáneamente mi cuerpo. Mi cuerpo. A eso he venido. En eso quiero aprovechar ese tiem