La esperanza de que mañana seremos más ricos ¿compensa la impotencia de ser hoy más pobres?
Frases célebres sobre: per. [Página 668]
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Si tuviese un deseo, sería que siempre fueses lo primero que veo por la mañana al despertarme, y lo último que veo por la noche antes de dormirme
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La desesperación, carcome el alma y el corazón
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El regalo de la felicidad pertenece a quienes lo sacan de su envoltorio
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El hombre próspero es como el árbol: la gente lo rodea cuando está cubierto de frutos; pero en cuanto los frutos han caído, la gente se dispersa en busca de un árbol mejor
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Mañana es el mote del diablo, el favorito refugio de la inepcia y la pereza, la sima que se traga los proyectos esbozados y las resoluciones demoradas
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Se ha sembrado la palabra mañana, pero no ha brotado todavía
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Lo bueno que tiene la libertad es que permite decir lo malo que no es disfrutar de ella
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El pudor debe conservarse aun en los momentos destinados a perderlo.
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Me encanta el poder, pero no que me lo quiten.
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Se que en algún momento no estare aquí, pero mientras este aquí, voy a ganarle a la gente infiel.
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Si no existiera el invierno, la primavera no sería placentera, y si no pasamos por la adversidad la prosperidad no sería bienvenida
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A mí que me den lo que sea -poco o mucho- pero que no me den muchas explicaciones. En las explicaciones está lo superfluo y la pura dispendiosa pérdida.
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La vitalidad y energías de la imaginación no operan en la voluntad; son fuentes, no máquinas.
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La felicidad no es algo que experimentes, es algo que recuerdas.
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Con el dinero se puede comprar un lugar en el cementerio, pero no un lugar en el cielo.
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La sociedad está divida en dos clases: las que tienen dinero, y las que no pierden las esperanzas de conseguirlo.
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Pensamiento y estudio son igualmente necesarios para la felicidad de un país y para la vida de una ciudad. En el primero previenen las inquietantes sensaciones de indolencia y permiten el placer sublime de crear para la belleza; en la segunda, hacen que l
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La extensión y oscuridad de aquellos altos muros despertaron imágenes terroríficas en su mente, y casi esperaba ver a un grupo de bandidos asomando entre los árboles.
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Los sufrimientos de los demás, quienes quieran que fueran, despertaban de inmediato su compasión, disipando cualquier oscura nube que hubiera ocultado en su mente la bondad con la pasión o el prejuicio.