Todos juran que soy hijo de Júpiter, pero esta herida está proclamando que soy hombre.
Frases célebres sobre: piter.
Hay un total de 14 freses célebres sobre "piter" este sitio web.
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¡Oh hijo del Espíritu! Mi primer consejo es éste: posee un corazón puro, bondadoso y radiante, para que sea tuya la soberanía antigua, imperecedera y sempiterna.
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¿Qué quieres que ocupe su sitio, padre? La prudencia -respondió Júpiter-, que debe estar al lado de la Verdad, porque ésta no debe ejercerse, moverse y actuar sin aquélla y porque la una sin la compañía de la otra no es posible que jamás progrese o se vea
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Bien dispuesto, Júpiter - dijo Palas-, porque no es verdadera ni buena aquella ley que no tiene por madre a la Sabiduría y por padre al intelecto racional.
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¡Oh, mi pobre Sofía! ¿Como le va?, ¿qué hace? ¡Ay, pobrecilla!, ... pregunta de Júpiter a Mercurio.
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Sofía.- Mucho trabajo tienes, Mercurio, si quieres contarme todos estos pormenores de la disposición que fectúa el padre Júpiter; al querer hacerme escuchar todos estos decretos particulares uno por uno me recuerdas a alguien que quisiera llevar la cuenta
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Júpiter ha puesto en manos del juicio la espada y la corona:...
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Llévame volando a la Luna, déjame jugar entre las estrellas. Déjame ver cómo es la vida en Júpiter y en Marte
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Todo hombre es la semilla de un déspota; no bien le cae un átomo de poder, ya la parece que tiene al lado el águila de Júpiter, y que es suya la totalidad de los orbes.
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Los modelos millonarios son bastante raros, pero, ¡por Júpiter!, los millonarios modelo son más raros todavía.
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Un simple minuto puede convertirse en una eternidad sempiterna, a la vez que diez milenios pueden transcurrir en un abrir y cerrar de ojos.
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La doctrina judía del marxismo rechaza el principio aristocrático de la naturaleza y antepone la cantidad numérica y su peso inerte al privilegio sempiterno de la fuerza y del poder
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A veces ocurre que dos, que en un principio habían sido un único ser, se reúnen de nuevo por la fuerza del amor, y entonces son fuertes, más fuertes que Júpiter, más fuertes aún que ese primitivo ser único, porque la unión del amor es la suprema fuerza.
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Pequeñas mesitas laqueadas de rojo ponían al alcance de la mano chucherías de bronce. El aire aromatizaba simultáneamente a sándalo, a jazmín, a incienso y azahar. Piter se sentía embriagado de una esencia misteriosa más sutil, que parecía flotar permanen