No había podido decidir entonces qué instintos debían reprimirse y qué parte de su yo debía sacrificar a la sociedad en la que se disponía a entrar.
Frases célebres sobre: pod. [Página 158]
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Como no podemos cambiar a los hombres a cada paso, cambiamos las instituciones
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La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.
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Solamente la abundancia de dinero dentro de un Estado marca qué tan grande y poderoso es.
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¿Quién habló de la imaginación al poder? Nunca hubo imaginación en el poder.
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Claudio Bernard decía al morir: no me lamento de sufrir sino de sufrir inútilmente... Así podría decir la humanidad.
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Que su desnudez, que acompaña la desnudez de la palabra, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a continuar alumbrando el camino que hace la paz, la justicia y la dignidad que los poderes del Estado y los señores de la muerte nos han arran
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La amistad pura sabe de placeres que nunca podrán gozar las almas mediocres
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Hay que saber dónde está el límite para poder llegar.
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El genio en el arte consiste en saber hasta donde podemos caminar demasiado lejos.
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Cuando el pueblo se rebela no sabemos cómo podrá volver a la calma, y cuando está tranquilo no comprendemos cómo pueden sobrevenir las revoluciones.
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No se debe decir no sin excusa poderosa; es palabra irrespetuosa que siempre desagrada
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Hay que beneficiar tanto como se pueda a todo el mundo: a menudo podemos necesitar de entre nosotros al más inferior.
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El hombre que dice que no ha nacido feliz podría, por lo menos, llegar a serlo por la felicidad de sus amigos o de cuantos le rodean. La envidia le impide este último recurso.
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Todo nuestro mal proviene de no poder estar solos
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Ese hombre es bueno que hace el bien a los demás, si él sufre a causa del bien que hace, él es muy bueno, si él sufre a manos de aquellos a quienes ha hecho el bien, entonces su bondad es tan grande que se podría puede mejorar sólo por mayores sufrimiento
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La Sencillez hacia el exterior corresponde a los hombres ordinarios, como un vestido hecho a media para ellos, pero sirve como un adorno a los que han llenado su vida con grandes hechos: se podría comparar con un poco de belleza descuidadamente vestida y
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Puede uno esperar mucho de un amigo, si al subir al poder todavía se acuerda de nosotros.
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Quien dice que no es dichoso, podría serlo por la dicha de su prójimo si la envidia no le quitara este último recurso.
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En principio yo trabajo todas las mañanas, si no funciona, no puedo ser indiferente, pero no veo qué otra cosa podría hacer. Y es lo que más me gusta aunque a veces sea desolador; pero incluso cuando es desolador, es interesante.