La emancipación humana exige ante todo que se transforme el medio social que habita el individuo, y para ello hay que suprimir el beneficio y que el trabajador recupere y consuma su propio producto.
Frases célebres sobre: pri. [Página 181]
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Durante unos segundos pensé que iba a perder el sentido, debido a la violencia de la caída por la velocidad de 1.173 kilómetros por hora en los primeros 40 segundos
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¡Oh, libertad gran tesoro! porque no hay buena prisión, aunque fuese en grillos de oro.
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La liberalidad es la primera hija del amor y la piedra imán más atractiva para los hierros de la voluntad.
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El cerebro es más grande que el cielo si los pones uno junto al otro el primero contiene al segundo y sin dificultad te incluye a ti también.
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El orgasmo es un paroxismo; la desesperación, otro. El primero dura un instante; el segundo una vida.
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La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición.
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El tirano oprime a sus esclavos, y éstos, en lugar de volverse contra él, se vengan en los que están debajo.
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Hay un dios al principio, cuando no al cabo de toda alegría.
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El paraíso no era un lugar soportable, de lo contrario el primer hombre se hubiera adaptado a él; este mundo tampoco lo es, ya que en él se añora el paraíso o se da otro por seguro. ¿Qué hacer? ¿Dónde ir? No hagamos nada, no vayamos a ningún sitio, así, s
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La autoridad no gana nada oprimiendo la libertad; y la libertad tampoco delimitando la autoridad
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No hay palanca más poderosa que una creencia para mover las multitudes humanas; no en vano se dice que la religión liga y aprieta a los hombres
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¡Hijos de este siglo, este siglo os reclama que lo hagáis más grande que el siglo XV, el primero de la Historia moderna con sus descubrimientos, y más grande que el siglo XVIII, el último de la Historia moderna, con sus revoluciones!
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El afecto de la gente me hace vibrar el corazón cada vez como si fuera la primera.
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No buscábamos la pobre satisfacción del medro personal, ni anhelábamos la triste vanidad de los honores, ni queremos otra cosa que no sea el verdadero triunfo de la causa, consistente en la implantación de los principios, la realización de los ideales y l
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La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía.
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Nunca te doblegues al primer fracaso, ni al primer comentario que te hagan... porque más que te derrumben un sueño, te los derrumbas tú mismo
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La primera vez que subí a un escenario estaba asustadísimo. No sabía a qué se debía el griterío, no me daba cuenta de que era por mis movimientos.
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Nunca te doblegues al primer fracaso, ni al primer comentario malo que te hagan... Porque no son ellos los que te derrumban un sueño, sino tú mismo.
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Antes, el Ángel de la Independencia era lo primero que se veía parado contra el cielo, a ras del aire, donde empiezan las nubes. Era el sueño más acariciado de los niños de provincia en sus tardes de calma cosquilleante.