consumo, sociedad de: Prodigioso envase lleno de nada. Invención de alto valor científico, que permite suprimir las necesidades reales, mediante la oportuna imposición de necesidades artificiales.
Frases célebres sobre: prodigioso.
Hay un total de 12 freses célebres sobre "prodigioso" este sitio web.
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Sólo el azar está en el origen de toda innovación, de toda creación en la biosfera. El puro azar, la sola posibilidad, la libertad absoluta, absolutamente libre pero ciega, está en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución... Esta es hoy en dí
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Tal fue para el mundo hombre prodigioso en quien su mujer y su lacayo ni siquiera vieron nada notable. Habla de Agesilao, rey y general espartano.
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Todos desprecian al prodigioso, detestan una cabeza anciana sobre unos hombros jóvenes.
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Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.
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Gustarme no sé, pero creo que es un regalo de Dios, un invento prodigioso. He perdido mucho tiempo aprendiendo a usarla, pero me ha compensado. A veces, hasta le doy color a los dibujos con el ordenador.
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En toda multitud hay hombres a los que no se distingue, pero son portadores de mensajes prodigiosos. Y sin saberlo ellos mismos
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El prodigioso mundo de la cultura mora de España, que en el fondo es más afín a nosotros que Roma y que Grecia, que habla a nuestro sentido y a nuestro gusto con más fuerza que aquéllas, fue pisoteado...
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El hombre, para sí mismo, es el objeto más prodigioso de la naturaleza.
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La alternativa es inexorable: o soy viajero de las antiguas épocas, y me enfrento con un espectáculo prodigioso que me resultaría casi ininteligible o soy viajero de mi época, precipitándome en la búsqueda de una realidad desvanecida.
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Él que sobre todas las cosas amaba la muerte, y que quizá sólo amaba a la muerte, amó y vivió con deliberada y pervertida curiosidad, tal y como ama un enamorado que deliberadamente se reprime ante el prodigioso cuerpo complaciente, dispuesto y tierno de
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Ese ser prodigioso que se debatía sonriente en medio de su propio aniquilamiento como en un océano de goce, como en un orgasmo interminable.