Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia
Frases célebres sobre: qui. [Página 277]
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No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí
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Veo el bien y no lo hago, pero hago el mal que no quiero
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Si Dios está con nosotros, ¿quién podrá contra nosotros?
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Quiero ser simultáneamente sombra y luz, raíz, hoja y fruto, y condensar inmensamente toda la vida en un minuto.
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Si quitamos un céntimo de mil libras esterlinas, ya no existen las mil libras
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No sé si soy cobarde por no irme de aqui, o un valiente por seguir luchando por causas casi perdidas
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Yo no quiero perras, yo quiero guerrilleras, que como Ensslin hagan de la solidaridad su bandera
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Mi abrigo es saber que me quieres
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No luchar y luego aprovecharse de los derechos conquistados con la lucha de otros es de muy miserable sobretodo cuando condenas la lucha
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Entre dos grupos de personas que quieren hacer mundos incompatibles, no veo ninguna solución más que la fuerza.
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El verdever el todo ver quizás en libre aleo el ser el puro ser sin hojas ya sin costas ni ondas locas ni recontras sólo su ámbito solo recién quizás recién entonces.
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Ante la exquisitez del idioma francés, es comprensible la atracción que ejerce la palabra merde.
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Las mujeres modernas olvidan que para desvestirse y desvestirlas se requiere un mínimo de indumentaria.
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¿Por qué bajas los párpados? Ya sé que estás desnudo, pero puedes mirarme con los ojos tranquilos. Los días nos enseñan que la fealdad no existe.
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Así como hay hombres cuya sola presencia resulta de una eficacia abortiva indiscutible, la mía provoca accidentes a cada paso, ayuda al azar y rompe el equilibrio inestable de que depende la existencia.
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La arquitectura árabe consiguió proporcionarle a la luz, la dulzura y la voluptuosidad que adquiere la luz, en una boca entreabierta de mujer.
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Nada de nada; es todo. Así te quiero, nada. ¡Del todo!Para nada.
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Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.
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¿Quién nos separará del amor de Cristo?