Sólo puede ser intrépido quien conoce el miedo pero lo supera; quien ve el abismo con orgullo. Quien ve el abismo con ojos de águila; quien con garras de águila se aferra al abismo; ése tiene valor.
Frases célebres sobre: qui. [Página 423]
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Quien no pueda mandarse a sí mismo debe obedecer.
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Un cansancio ansioso de alcanzar de un salto, de un salto mortal, la meta ultima, un pobre cansancio ignorante que ya no quería ni siquiera querer.
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Un país que lo soñamos, que Cristina lo sueña junto con la clase media, los intelectuales, los industriales, los jovenes, todos los argentinos que quieren hacer grande este país.
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Cristina sueña con una clase media junto a los trabajadores, empresarios, intelectuales, estudiantes, con todos los argentinos que quieren construir este nuevo país.
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Entre los hombres como en cualquier otra especie animal hay un exceso de enfermos, de degenerados, de débiles, de dolientes; los sanos constituyen una excepción.
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Nietzsche no quiere discípulos.
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En el amor se soportan más cosas que en cualquier otra situación, se tolera todo.
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Despreocupados, violentos, burlones: así nos quiere la sabiduría; es mujer y no ama nunca sino a un guerrero.
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Cuanto más se eleva un hombre, más pequeño les parece a quienes no saben volar.
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Pido pues a mi orgullo que siempre vaya del brazo con mi cordura. Y cuando me abandone mi cordura, pues le gusta alzar el vuelo, que mi orgullo vuele siquiera del brazo con mi locura.
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Hay días en que me invade un sentimiento más negro que la más negra melancolía — el desprecio a los hombres. Y para no dejar ninguna duda sobre qué es lo que yo desprecio, sobre quién es el que yo desprecio: es el hombre de hoy, el hombre del que yo soy f
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Qué sabe del amor quien no ha tenido que despreciar precisamente lo que más amaba.
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Tres versos de Bob Dylan justifican cualquier galardón, incluso el Nobel de Literatura.
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En mis hijos quiero reparar el ser hijo de mis padres: y en todo el futuro quiero asimismo reparar este presente.
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A la mujer le gusta creer que el amor puede lograr cualquier cosa; es su superstición personal.
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Y muchas veces uno sólo quiere saltar mediante el amor por encima de la envidia. Y muchas veces uno ataca, haciéndose un enemigo, para disimular que es atacable.
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Lo que percibe el sentido y conoce el espíritu nunca tiene su fin en si mismo. Sin embargo, el sentido y el espíritu quisieran hacerte creer que son el fin de todas las cosas; tal es su soberbia.
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Las mujeres siempre intrigan en secreto contra el alma superior de sus maridos; siempre quieren apartarles de su futuro con el cebo de un presente cómodo y libre de sufrimiento.
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En el mundo no hay más que un camino que sólo tú puedes recorrer: ¿A dónde conduce? No preguntes, síguelo. ¿Quién dijo que un hombre jamás se eleva tan alto como cuando no sabe a dónde puede llevarle su camino?