Me dijeron que echarían un vistazo en profundidad a mi contrato si no me quitaba del medio
Frases célebres sobre: quita. [Página 16]
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En muchos países todo funciona como un club privado. Por eso es necesario robustecer la carrera administrativa pero eso no le interesa a los políticos porque les quita votos. Es esencial que el pueblo recobre su capacidad de respuesta. Nosotros buscamos r
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Perdonar es no tener demasiado en cuenta las limitaciones y defectos del otro, no tomarlas demasiado en serio, sino quitarles importancia, con buen humor, diciendo: ¡sé que tú no eres así!
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¡Quita el amor y la tierra es una tumba!
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Más tarde él le dijo que, de alguna manera indefinible, verla quitarse las botas esa tarde había sido uno de los momentos más sensuales que recordaba.
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Aquel que se quita veinte años de vida se quita otros tantos años de temor a la muerte.
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A los silenciosos no se les puede quitar la palabra.
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Te voy a revelar un secreto profesional: puedes exorcizar todos esos fantasmas semióticos con la peor programación. Si a mí me quita de encima a los fanáticos de los ovnis, a ti te puede liberar de esos futuroides modernistas. Inténtalo.
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Era flaquita, negrita, linda. Bah, en realidad linda no fui nunca. Era más bien interesante, pícara, atractiva
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El que renuncia a un derecho solamente se quita de en medio para poder gozar del mismo sin impedimento de su parte.
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Se quitan las ganas de trabajar cuando uno se da cuenta de que el dinero no lo gana sino quien lo dilapida
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Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo y
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No hay contentamiento más cierto que el que no se puede quitar.
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Cualquiera puede quitarle la vida a un hombre libre, pero no la muerte; mil puertas abiertas conducen a ella
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Sus palabras sobre el ejercicio de la paciencia, y sobre el estar prontos a servir y ajenos a la ira, son éstas: a quien te golpee en una mejilla, preséntale la otra, y a quien quiera quitarte la túnica o el manto, no se lo impidas. Más quienquiera que se