Quizás cuando nos encontramos deseando todo, es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada.
Frases célebres sobre: ramo. [Página 39]
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Me da un ataque de histeria: ¿Por qué hay que esconder a mi marido? ¿Quién es? ¿Un asesino? ¿Un criminal? ¿Un preso común? ¿A quién enterramos? Mamá me dice: Calma, calma, hija mía. Y me acaricia la cabeza, me toma de la mano. El coronel informa por la ra
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En cada puesto habrá un experto en la habilidad en cuestión, y nosotros podremos ir de una zona a otra como queramos, según las instrucciones de nuestros mentores. Algunos puestos enseñan tácticas de supervivencia y otros técnicas de lucha.
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El misterio es otro nombre para nuestra ignorancia; si fuéramos omniscientes todo sería perfectamente claro.
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Si todos los años extirparamos un solo vicio, pronto llegaríamos a ser hombres perfectos
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Mucha paz tendríamos si en los dichos y hechos ajenos que no nos pertenecen, no quisiéramos meternos
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Si la felicidad es una mezcla de expectación y certidumbre, éramos felices.
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Un capuchino decía: ¡Qué sabio ha sido Dios poniendo la muerte después de la vida! Porque si la hubiera puesto antes, no hubiéramos tenido tiempo para hacer penitencias.
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Creo que habría sido más fácil de soportar, desde el punto de vista psicológico, si hubiéramos estado encarcelados de forma más evidente: recluidos en una celda, por ejemplo.
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Mi ex marido y yo nos enamoramos a primera vista. Quizá debería haberle echado otro vistazo.
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Éramos el abrazo de amor en que se unían el cielo con la tierra.
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La cámara oscura debe ser llamada lúcida, pues esta muestra, incluso enseña rasgos de una persona que al natural no encontramos.
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Cuando nos levantamos por la mañana y miramos alrededor, y vemos el milagro de la vida... es el espectáculo más grande del mundo! La Vida es el mayor espectáculo que existe. Ver amanecer, y ver que estás dentro de ese espectáculo, eso es el regalo más mar
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Recuerdo cómo salimos en tropel los jugadores de ajedrez...Y cómo, a medida que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo serios y éramos cada vez menos, y al fin, cuando crucé la plaza, me vi solo.
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Así conversábamos en torno de la mesa del café, sombríos y gozosos de nuestra impunidad ante la gente, ante la gente que no sabía que éramos ladrones, y un espanto delicioso nos apretaba el corazón al pensar con qué ojos nos mirarían las nuevas doncellas
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Todos tenemos algún antepasado imbécil. Todos, en algún momento de nuestras vidas, encontramos el rastro, las huellas vacilantes del más pelmazo de nuestros antepasados, y al mirar ese rostro huidizo nos damos cuenta, con estupor, con incredulidad, con ho
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Uno de mis errores fue creer que todos éramos hermanos.
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Jubilosos de abochornar el peligro a bofetadas de coraje, hubiéramos querido secundarlo con la claridad de una fanfarria y la estrepitosa alegría de un pandero, despertar a los hombres, para demostrar qué regocijo nos engrandece las almas cuando quebranta
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Tienes todo lo que hace falta para bailar: agilidad, sentido del ritmo, facilidad para coordinar movimientos, etcétera. Y no se trata de que llegues a ser Fred Astaire o Gene Kelly; el objetivo es solamente que bailes de una manera que pudiéramos llamar a
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Nunca he visto una moneda con una sola cara. Pero frecuentemente nos olvidamos de ese hecho. A menudo pensamos que el lado en que nos encontramos es el único lado, o el lado correcto. Cuando hacemos eso, es posible que seamos inteligentes, quizá conozcamo