Nada grande se ha conseguido sin entusiasmo.
Frases célebres sobre: ran. [Página 512]
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Nada grande se ha realizado nunca sin entusiasmo.
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Si las estrellas aparecieran sólo una noche cada mil años, ¿cómo adoraría y se maravillaría el hombre?
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Las personas inteligentes tienen un derecho sobre los ignorantes: el derecho de instruirles
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El temor es un educador de gran sagacidad y el heraldo de todas las revoluciones
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Al tratar del Estado debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos; que no son superiores al ciudadano; que cada una de ellas ha sido el acto de un solo hombre, pues cada ley y cada costumbre
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Un cementerio es una gran botica fracasada.
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Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad.
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Las ranas se tiran al estanque como si se echasen al correo.
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En las grandes solemnidades llenas de personajes parece que hay algunos repetidos.
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Madrid es tener un gabán que abriga mucho y con el que se puede ir tranquilo hasta a los entierros con relente. Madrid es no admitir lo gótico. Madrid es la improvisación y la tenacidad. Madrid es quedarse alegre sin dinero y no saber cómo se pudo comprar
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La diferencia entre paisaje y paisaje es poca, pero hay una gran diferencia entre los que lo miran
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El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.
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Medite al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a su perro, es un remedio infalible.
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Nada muere; los hombres fingen estar muertos y tienen que aguantar la parodia de sus funerales y afligidas necrológicas, y ahí están, de pie, mirando por la ventana, sanos y salvos, con un nuevo y extraño disfraz
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El valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan todas las cosas y obstáculos que quieran destruirlas y se interpongan en su camino.
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Quizá la chica no se acuerde de mí, aunque sé que me engaño: no se te olvida la cara de la persona que era tu última esperanza.
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Hasta el día de hoy, no he sido capaz de romper la conexión entre este chico, Peeta Mellark, el pan que me dio esperanza y el diente de león que me recordó que no estaba condenada.
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El hombre es dueño de su propio destino. Tú mismo, por el poder de tu pensamiento, creas tu destino. Pero puedes anularlo si quieres. Todas las facultades, energías y poderes están latentes en ti. Desarróllalas y hazte libre y grande.
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Para tener éxito, debes tener una enorme perseverancia, una enorme voluntad. Voy a beber el océano, dice el alma perseverante.